Publicado el 13/03/2018 - 07:00 Hs.

Había denunciado que lo quisieron envenenar en Atucha con material radiactivo y ahora lo procesan por falsa denuncia

El dirigente de Luz y Fuerza Damian Straschenco fue acusado de sabotaje y robo de material.

El sindicalista de la central atómica Atucha, Damián Straschenco, quien denunció el año pasado que lo envenenaron con "agua pesada" de esa usina nuclear, fue procesado por la Justicia Federal por "sabotaje, falsa denuncia y robo de material radioactivo". En concreto y tras una extensa y pormenorizada investigación, el juez federal Adrián González Charvay lo acusa de haber ingerido a propósito una dosis mínima de "agua pesada" para generar alarma y poner en duda los sistemas de seguridad de las instalaciones.

En un largo procesamiento al que accedió Clarín, el magistrado consideró que el secretario adjunto de Luz y Fuerza de Zárate -junto a un cómplice- sustrajo el material radioactivo del sistema de refrigeración y, con precisión técnica, lo ingirió con el objetivo de que se encendieran los sistemas de alertas, sin que pusiera en riesgo su salud.

El inédito caso de Straschenco generó un fuerte impacto mediático el año pasado, debido a que el sindicalista presentó una denuncia por supuesto intento de "homicidio". Su historia, que tenía los condimentos de un thriller político-policial, se conoció en mayo del año pasado y no registraba antecedentes en la Argentina ni en el mundo de un envenenamiento de un empleado de una planta nuclear y puso en entredicho los niveles de seguridad de la producción de energía nuclear en el país.

A Straschenco se le detectó el 9 de mayo del año pasado "130 y 180 milisieverts" (la unidad de medida de la radiación), cuando la máxima tolerada para un trabajador expuesto "es de 20 milisieverts por año". En el organismo le encontraron cobalto 60, cesio y tritio, componentes y derivados del "agua pesada" que se usa para refrigerar los sistemas de generación de energía nuclear.

La botella de agua

La investigación, según consta en la resolución del juez González Charvay, se centró en una botella de agua de medio litro donde se encontraron rastros del material radioactivo y que se creyó en un primer momento que se había usado para envenenar al sindicalista. Ese envase con líquido adentro se encontró dos días después que ocurriera la contaminación. Estaba dentro de la oficina que el sindicato tiene en Atucha, que había sido inspeccionada el mismo día que saltaron las alarmas, pero no se encontró. Los que hicieron la pesquisa creen que fue plantada luego.

Lo cierto es que tanto esa botella y el origen del "agua pesada" que se detectó en el organismo de Straschenco fueron los principales objetos de la investigación. Tras decenas de declaraciones de empleados de la planta, de los peritos que intervinieron y de los análisis de todas las muestras, se concluyó que la contaminación no se originó allí.

La principal hipótesis es que el sindicalista recibió la ayuda del cómplice, de nombre Ramón Almirón, que también fue procesado por los mismos delitos, para proporcionar el material radioactivo. A los dos, el juez los embargó por cinco y cuatro millones de pesos, respectivamente.

La mochila del "cómplice"

El "agua pesada", de acuerdo con lo determinado por la investigación, habría sido proporcionada por Ramón Almirón, cercano al gremialista de Luz y Fuerza y que tenía acceso a la zona donde se realizan inspecciones y controles sobre el estado del "agua pesada".

Dos días antes de la contaminación, y en una práctica que está prohibida por protocolo, el presunto cómplice de Straschenco, estuvo con una mochila transitando por el lugar. Estiman que el material radioactivo se escondió en un envase protegido especialmente para no ser advertido por detectores internos de la planta Atucha I. Y que la dimensión no sería mayor al de un "esmalte de uñas".

La dosis del "veneno"​

En ese hipotético envase se habría ocultado una dosis inferior a los 9 mililitros. Una dosis mayor, según los especialistas, podría ser peligrosa para la salud. Este es otro de los puntos que tomaron en cuenta los investigadores. Tanto en el testimonio de los empleados y compañeros de trabajo, como de los médicos que lo trataron, hubo coincidencia en que el sindicalista siempre se mostró "tranquilo", pese a que la contaminación por radioactividad podría comprometer seriamente su vida.

El año pasado, cuando se conoció el caso, Straschenco aseveró que lo ocurrido "no fue un accidente, fue un atentado contra mi persona... Un criminal hizo esto y no sabemos las motivaciones". Para la Justicia, sin embargo, el sindicalista tomó deliberadamente entre 7 y 9 mililitros de agua pesada y, después, hizo la denuncia responsabilizando a la empresa estatal Nucleoelétrica Argentina S.A. (NASA).

La resolución del juez

"El sabotaje material verificado necesariamente perturbó aunque sea temporalmente el desarrollo industrial y científico de la Nación de una ya que la Central Nuclear contribuye con la soberanía eléctrica y tecnológica de la Nación", advirtió en su resolución el juez.

Y continúa: "Almirón y Straschenco acordaron la sustracción del agua pesada del reactor nuclear de la Unidad I. A fin de ejecutar su concierto criminal, con el objeto de concretar el egreso del material radioactivo el químico Almirón quebró los protocolos vigentes ingresando a la guardia del día 6 de mayo del corriente año con una mochila, blindando la muestra... Así, Straschenco ingirió la muestra de agua tritiada para luego alarmar los portales de contaminación con el objeto de demostrar la vulnerabilidad del sistema de seguridad de la Planta Nuclear Atucha I y II".

Tras eso, el juez federal procesó a Straschenco como "coautor del delito de sustracción de material radiactivo en concurso ideal con el delito de sabotaje y autor de los delitos de falsa denuncia y falso testimonio". Y a Almirón, de "coautor penalmente responsable del delito sustracción de material radiactivo".

Clarín

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