Publicado el 12/06/2018 - 08:45 Hs.

Hallan en San Pedro un raspador de piedra tallado a mano por grupos aborígenes que habitaron la zona

La familia Mirada trabajaba su campo a unos kilómetros de San Pedro en inmediaciones de las rutas 9 y 191. Con la hoja del arado cortando a unos 30 o 40 centímetros de profundidad, habían dado vuelta la tierra todo el día en plena cosecha de batatas.

En un descanso, luego de una fuerte lluvia, Sergio Mirada recorría los surcos labrados cuando divisó un pequeño objeto semi enterrado en el terreno. Lo levantó, lo limpió e inmediatamente comprendió que “eso no era del campo que trabajaba”. A los pocos días, visitaba el Museo Paleontológico de San Pedro para acercar su descubrimiento.

 

 

Un raspador de piedra tallado a mano

 

El objeto hallado por Mirada es un raspador de piedra construido por pueblos aborígenes que habitaron la zona en épocas pasadas. Es de color grisáceo, semi opaco y presenta signos inequívocos de haber sido trabajado intencionalmente para darle filo. El objeto es de forma alargada (46 mm largo) y aplanada (7 mm de espesor), con un ancho máximo de 23 mm.

Todo el largo de sus bordes, uno principalmente, presenta un micro denticulado (aserrado) logrado con pequeños golpecillos que han ido afinando dicho borde hasta hacerlo cortante.

El raspador está trabajado en una roca de aspecto vidrioso que, según la opinión del geólogo Enrique Hopman, “parece ser sílice criptocristalino (calcedonia), material que es más bien de origen volcánico hidrotermal, aunque debería analizarse microscópicamente para determinarse bien su origen”.

 

Intercambio ancestral de bienes

 

Numerosos investigadores han estudiado la movilidad de las diferentes etnias que poblaban la llanura pampeana y la ribera del Paraná, detectando el intercambio de bienes de consumo entre los diferentes grupos. Pueblos que habitaban nuestra zona, abundante en ciertos alimentos animales y plantas de semilla, básicamente, intercambiaban con pueblos asentados en serranías o zonas donde disponían de rocas que posibilitaban la confección de elementos necesarios para la vida diaria, como estos raspadores.

Si bien los pueblos del norte bonaerense eran principalmente cazadores-recolectores, se sabe que se desplazaban por algunos cientos de kilómetros para canjear ciertos elementos. Así, tomaban contacto con grupos de Tandilia, de las sierras centrales o de la isla Martín García. Todos lugares que podrían haber aportado materiales líticos sobre los cuales trabajar objetos cortantes, puntas de flecha o bolas de boleadoras, entre otros.

 

Desde el Grupo Conservacionista, equipo del Museo Paleontológico de San Pedro, agregan que “los raspadores como el encontrado por la familia Mirada se utilizaban, principalmente, para separar la carne de los huesos de los diferentes animales que componían la dieta de los pueblos asentados en los campos y riberas de la zona. Carpinchos, ciervos, nutrias, ñandúes, peces, aves acuáticas y otras especies eran aprovechadas como fuente de proteínas, especialmente en la época de verano donde la abundancia de caza y pesca ofrecía buenos recursos a los antiguos pobladores de la zona. Estos elementos afilados y cortantes, difíciles de observar en nuestra zona, eran muy útiles a la hora de aprovechar al máximo esos alimentos.”

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