Publicado el 10/08/2018 - 07:21 Hs.

Metáforas: Borges, el rock, la lluvia

Sorprendentemente, Borges fue confeso seguidor de The Beatles, Rolling Stones y Pink Floyd. Sin saberlo ni proponérselo, el poeta dejó una inspiradora metáfora, próxima al rock

En 1960 Jorge Luis Borgespublica un soneto calificado como uno de los mejores de la literatura contemporánea. Ese que comenzaba diciendo “Bruscamente la tarde se ha aclarado porque ya cae la lluvia minuciosa…” Su tema principal, del cual se harían numerosas lecturas e interpretaciones, era la lluvia. Que Borges describía, con maestría, creando climas, como “…Esta lluvia que ciega los cristales alegrará en perdidos arrabales las negras uvas de una parra en cierto patio que ya no existe”.

Los clásicos veían a la metáfora como la transposición de un nombre a una cosa distinta de la que tal nombre significa, implicando un sentido impropio o figurado en virtud de un vacío lexical que demanda un préstamo que sustituye tal ausencia. Y tanto en literatura como en las letras de rock, la metáfora de la lluvia ha estado siempre presente. Como aquella que traspasa la meteorología para posarse sobre las cambiantes realidades personales tanto como sobre las emociones. Esas que comparten el tango y el rock.

Lluvia como lágrimas. Lluvia como húmeda tristeza. Lluvia melancólica y nostálgica. Y esos densos nubarrones que reposan sobre nuestras existencias, esperando impacientes la salida del sol, esa que conjura toda lluvia. Una lluvia que puede hablar en el silencio de un temporal, que parece opacar los colores y los brillos, bajo un surrealista cielo encapotado, provocador de incertidumbres y de angustias. Y que obliga a apurar el paso para guarecerse y a aguardar a que cese, tal vez, con la esperanza de purificar toda crisis interior a través del ritual del agua y su litúrgica simbología.

El rock también se ha nutrido de algunas metáforas extrapoladas del ámbito literario, como la lluvia, para darle vida en unas cuantas memorables canciones de rock. Tal vez la primera procedente de autores encumbrados haya sido “Rain”, de The Beatles, que aunque fue un lado B de un single nunca trasladado a LP, se constituyó en canción de culto, preguntándose: “¿Podés oírme cuando digo que si llueve o hace sol sólo es un estado de ánimo?” Bob Dylan, en “A hard rain's”, entre filosófico y profético, anticipaba: “…Es muy dura la lluvia que va a caer”. Jim Morrison, a través de The Doors, en “Jinetes sobre la tempestad”, cantaba, heideggeriano: “En esta casa hemos nacido. En este mundo nos arrojaron…” 

Los de Led Zeppelin, a la par de inventar el heavy metal, en “The rain song”, esperan: “Sobre nosotros un poco de lluvia debe caer”. Credence, con su particular rock del pantano, convirtió en un hit ese interrogante que decía: “¿Has visto caer la lluvia?”Prince(luego El Artista), hablaba de una psicodélica “Lluvia púrpura”.Axl Rose, desde la tribuna de los Guns N’ Roses, en la tragedia hecha canción llamada “November rain”, entonaba: “…Simplemente terminaré caminando en la fría lluvia de noviembre”. Hasta Eminem, en “Stan” reparó metafóricamente en ella: “La lluvia de la mañana nubla mi ventana, y no puedo ver nada”.

Ya en el rock nacional, tenemos catálogo propio sobre el tema. En sus inicios, Litto Nebbiadesde Los Gatos, pedía: “Viento, dile a la lluvia”. Miguel Cantilo, en Pedro y Pablo, no sabía “¿Dónde va la gente cuando llueve?”. Un adolescente Charly Garcíahacía cantar a Nito Mestre: “Viento del sur, oh lluvia de abril”. Y un atrevido y a la vez frustrado Andrés Calamaro, autorizado por Miguel Abuelo, decía: “Te esperé bajo la lluvia dos horas. ¡Mil horas!” Pesimista, Antonio Birabentse quejaba: “A mí la lluvia no me inspira”. Ocurrentes componiendo, Joaquín Sabina y Fito Páeznarran una historia en “Llueve sobre mojado”. El Indio Solari, en tiempos de Los Redondos, clamaba por “Una lluvia que realmente moje”. 

Los Pericos, aún con el Bahiano, con ambiente más festivo, cantaban: “Bajo la lluvia vibra un corazón, con la idea de sentirse mejor. Hacía tiempo que seguía así, y en la espera parecía reír”. No hace tanto, Ella es tan cargosacontaba, anticipando proximidades y encuentros: “Llueve. Siento que llueve. Y da la casualidad que esta vez justo andás por aquí”. Y Sponsors, en “Afuera llueve”, narran la paradoja personal: “…No hay sol, afuera llueve. Adentro mío hay sol, y afuera llueve”. Y Chano, autorreferencial: “Después de la lluvia, del perfume de la angustia…” “Hoy asume lo que venga, sea para bien, o todo mal, y aunque pierda lo que tenga, se va a morder para aguantar”.Los de La Vela Puerca, con un sesgo esperanzador, creen que “Algún día va a escampar”. O, como Vicentico: “Cuando en medio de la lluvia estoy, sé que pronto va a salir el sol”.

También se alude a esta metáfora rockera en “Detrás del vidrio” (Ricardo Soulé), “Ves llover” (Eloree), “Llueve tranquilo” (No Te Va Gustar), “Adiós” (Gustavo Cerati), “Lloviendo en la ciudad” (La Estación) y “Lágrimas en la lluvia” (El Tri).

Para cada autor, rocker o escritor (lo mismo da) ha quedado claro que la lluvia puede tener un significado diverso, con esa polisemia que soporta con comodidad dicha imagen. Unas veces como oscuro temporal, y otras como el elemento que borra densidades y transparenta horizontes de la existencia. Sí, como escribía Borges, “…Cae o cayó. La lluvia es una cosa que sin duda sucede en el pasado”. Porque nos transporta a un tiempo anterior, en el que mágicamente “Quien la oye caer ha recobrado el tiempo en que la suerte venturosa le reveló una flor llamada rosa y el curioso color del colorado”. 

Fue citado por Los Tipitos: “La lluvia me quema… Borges ciego no para de escribir…” Pero también cuentan los que lo conocieron que Borges se extasiaba escuchando atentamente las letras de Roger Waters. Y que llegó a encontrarse oportunamente y sin planearlo con Mick Jaggery Luis Spinetta. Es que el viejo y magistral poeta conocía y entendía como pocos de qué se tratan las metáforas en el arte para contar historias.

 

Por Ernesto Edwards

Filósofo y periodista

@FILOROCKER

Escrito por: Ernesto Edwards

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