Publicado el 02/10/2018 - 07:00 Hs.

Zárate: Reclamos por la quema indiscriminada de residuos

En los márgenes del casco urbano de la ciudad muchos vecinos muestran una larga lista de reclamos, exhibiendo estar al día con todos los impuestos pero vivir en las peores condiciones en la que un frentista lo puede hacer.

No ingresan las ambulancias por el estado de las calles, el cual empeora cada vez que llueve; no tienen iluminación; no hay líneas de transporte cercanas, solamente en la avenida Antártida Argentina hacia el oeste, Ruta 6 hacia el sur, y barrio Pitrau hacia el suroeste. Se escuchan tiros todas las noches; y eligen no salir luego de las 22 horas por temor a los motochorros o cualquier otro tipo de delito.
Uno de estos márgenes se ubica en Calle 62 y Güemes, donde existe un conflicto grande con la basura dado que prolifera en sus inmediaciones un gran basural, que al ritmo que muestra superará en poco tiempo el tamaño de una manzana.
El basural es visitado todos los día por recuperadores urbanos, niños y otros vecinos, en busca de algo que pueda servir para reciclar. Pisan cenizas de la quema del día anterior, silban a los perros para que no se vayan lejos persiguiendo una rata o, caso contrario, festejan cuando lo hacen.
LA QUEMA
Todas las noches, y desde las 19 horas, vecinos queman basura indiscriminadamente. Esto fue advertido por otros frentistas que varias veces recriminaron a estos vecinos su accionar pero sucede lo de siempre, una discusión que luego deriva en agresiones verbales y hasta físicas. Como si no existiese un Estado.
Unos dicen que es la única manera “eficiente” que encuentran para que no haya más basura y más ratas. Otro grupo los increpa reclamándoles que caminen hacia la calle Lintridis para que sea recolectada por el camión pero el segundo grupo se niega, y vuelven a quemar basura alimentando el humo negro con pallets. Luego más agresiones verbales. Una persona intercede tratando de calmar los ánimos y llevando los justos reclamos hacia las viviendas. Finalmente llaman a DPU para denunciar la quema de basura y sucede que el móvil nunca llega a estas latitudes.
Es que para los vecinos de este barrio, que podría llamarse Cementerio aunque no tiene nombre, no existe el Estado. Los propios frentistas reconocen que viven como si no existiera el municipio pese a que han hecho varios reclamos mediante una oficina del vecino que no brinda respuestas.
En este sentido no les queda otra opción que lidiar con otros vecinos para que dejen de quemar basura, una práctica que genera un humo con gran cantidad de sustancias químicas dañinas para el hombre y contaminantes para el ambiente.
Todos los atardeceres para estos vecinos se mezclan con el humo negro, y el próximo día comienza con la sensación de haber inhalado ese mismo humo toda la madrugada.

http://www.diariolavozdezarate.com

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