Un billete, un diseño, una sociedad

La mayor parte de las naciones del mundo han tomado en serio el diseño de los billetes moneda. Se suele hablar de la belleza de los diseños que tienen países como Suiza y Holanda por ejemplo, y a los que la unificación de las monedas europeas en base al euro no les ha hecho perder. Las naciones citadas han tomado en serio la necesidad de mostrar la identidad de sus sociedades a través de la imagen de un billete. Un papel moneda habla de la nación a la que pertenece y, por supuesto, de sus habitantes. Nuestros vecinos uruguayos han comprendido perfectamente esto y a través de sus billetes podemos enterarnos de las personalidades salientes de la cultura de ese país.

En las naciones citadas, y en muchas más, equipos de diseño han trabajado arduamente para lograr que cada billete represente a sus sociedades. Es el elemento de presentación que tienen. Si Ud., amigo lector, ha tenido la suerte de visitar algún país, una de las primeras cosas que hace es mirar el dinero, buscando qué imágenes contiene su billete moneda. Ud. tiene claro que las imágenes contenidas en ese rectángulo de papel están reflejando a la gente y a la sociedad del lugar. Esto vendría a ser como una tarjeta de presentación que un profesional deja. Si esa tarjeta no habla de él entonces hay un error. No importa que la tarjeta sea muy linda y que irradie belleza en ambas caras, si no habla del profesional y de su profesión, la tarjeta de nada va a servir.

Los billetes moneda, a medida que son utilizados, van cambiando una y otra vez de manos, inclusive son llevados por los turistas como recuerdo y traspasan fronteras. En ese tránsito llevan a otras culturas territorios, personalidades y, a veces, interesantes historias a través de hermosos trabajos hechos por excelentes diseñadores.

Más allá de cubrir necesidades de intercambio y transacciones comerciales, el papel moneda de cada nación tiene un significado artístico e histórico que ha llevado a organismos internacionales como The International Bank Note Society a realizar un certamen internacional donde se determinan cuáles son los billetes más interesantes del mundo.

Dicho esto quiero ahora referirme a la decisión de las autoridades nacionales de quitar las imágenes que poseen nuestros billetes moneda y que hablan de nuestra identidad, de nuestras cosas, de nuestros hechos, de nuestros hombres y, en definitiva, de nuestra sociedad y colocar en ellos ejemplares de nuestra fauna que, sin dudas, también son parte de nuestro patrimonio, muchos pertenecientes a especies que se hallan en grave peligro de extinción debido a la desmedida explotación de los recursos por parte de empresas que, curiosamente, en muchos casos son propiedad de aquellos que deciden qué animales irán en determinado billete.

Pero lo particular de los billetes argentinos era que, hasta ahora, en ellos no había “grietas”. Quienes están y las cosas que en ellos hay, representan las ideas y proyectos de nación que han estado históricamente en pugna en nuestro país. Muchas veces hemos visto como se quiere quitar a algunos de los personajes que aparecen en ellos porque no se corresponden con el proyecto de nación que uno desea. Esto, con toda la buena intención con que se propone, no deja de ser un error. Esa dualidad es lo que nos representa y, aunque no nos guste, eso somos.

Ahora bien ¿Puede cerrarse una “grieta” eliminando lo que se denuncia? ¿Se puede eliminar una enfermedad haciendo desaparecer el síntoma? ¿Podemos terminar con la gripe que padece una persona dándole una aspirina que solo elimine la fiebre? Los conflictos o desencuentros que las sociedades tienen no se borran o se ignoran. Los conflictos se debaten, se razonan y se elaboran.

Hasta aquí hablé en general, ahora lo hago en particular. Quiero referirme puntualmente a la decisión de modificar el billete de 20 pesos, quitándole al mismo la imagen del combate de la Vuelta de Obligado y reemplazándola por la imagen de un guanaco.

La imagen del combate de la Vuelta de Obligado en el partido de San Pedro, por varias razones, me da identidad. Por lugar de nacimiento, por defensa de la soberanía nacional, por sentir y saber que fue una agresión extranjera armada, porque no me gusta que me impongan productos que no necesito, porque no me gusta que me lleven los recursos y, básicamente, porque mucha gente murió por ello. Nuestro prócer máximo, el general José de San Martín, no tuvo dudas cuando debió calificar lo que sucedió el 20 de noviembre de 1845 en nuestras costas. Todo eso me da identidad y en el billete la veía reflejada. Lo que no significa decir que era un lindo billete moneda.

Hay mucho para hablar del horrible diseño del billete, y también de la errada elección en cuanto a la imagen elegida que se hizo en su momento. El billete de 20 pesos, en su anverso está mostrando la acción bélica sucedida en nuestras costas dando la visión de los enemigos de ese momento, desde los barcos, con las barrancas y los soldados argentinos al fondo. Resulta increíble que quien tuvo a su cargo determinar una imagen para ese billete haya decidido elegirla solo porque le gustó un cuadro de un artista europeo que, cuando pintó, pensó en la imagen desde él y desde su país. Esto equivaldría a, por ejemplo, tener en el billete de 50 pesos una vista de las Islas Malvinas registrada desde la cabina de un Sea Harrier. Particularmente hubiese deseado que la modificación pasara por cambiar la imagen del combate vista desde los europeos por otra con una visión desde nuestro país.

La imagen que aparece en el reverso del billete de 20 pesos es una obra perteneciente al artista galo Pierre de Chavannes. Lo que él hizo fue tomar una vista del combate realizada por el también francés François-Pierre Bernard Barry. Éste último reprodujo el combate a través de una vista que se sitúa río arriba en la que aparece en primer término la barrera de buques cortando el paso, con las baterías sobre las barrancas a la derecha y la flota invasora al fondo del dibujo. La escena pintada por Barry fue reproducida por Chavannes con algunas modificaciones. Los buques parecen estar en aguas en extremo agitadas cuando ese 20 de noviembre solo sopló una leve brisa.

Los diseñadores argentinos, ignorando tal vez, qué era Obligado o qué había pasado allí, tomaron la obra de Chavannes y, como en ella lo predominante son los barcos, decidieron lisa y llanamente, borrar las baterías argentinas del cuadro, y solo aparecen exaltados unos gallardos buques en primer plano. La participación argentina ¡en un billete argentino! Se reduce a solo una parte de la línea de atajo.

A principios de los 90 el presidente de la nación Carlos Menem decidió cerrar la “grieta” a su manera, lanzando un billete moneda con la imagen del brigadier Juan Manuel de Rosas, una figura hasta ese momento ignorada por la historia oficial. Ello tenía una intención muy clara, la de contrapesar una gestión de gobierno que iba a poner énfasis en la apertura irrestricta del mercado a los productos extranjeros, algo que, cuando irrestricto, suele ir en contra de los intereses del país. Menem pensó en este billete, con Rosas y Obligado, como el vaso de agua que permitiría a la gente tragar la píldora del rumbo económico que pensaba darle al país.

Entiéndase que no tengo nada en particular con el guanaco, sino con lo que registro como una acción permanente de gobiernos de extracción neoliberal, electos o no, que han gobernado en el país, cual es la de borrar pasado y memoria. Tanto el pasado como la memoria no se borran, se debaten, se discuten, se elaboran pero no se borran. Hacerlo es dar a entender la persecución de otros fines que no se desea poner en debate.

Por ello la pregunta que me hago es ¿Se quiere colocar un guanaco por lo que la especie representa, o se quiere sacar la imagen de la Vuelta de Obligado?

Una periodista se preguntaba días pasados en la contratapa de un matutino ¿Qué pasaría si a Trump se le ocurriera sacar la imagen de George Washington de los dólares y reemplazarla por la de un bisonte? ¿Cómo lo tomaría la ciudadanía de su país?

Nota: La razón por la que coloqué comillas a la palabra “grieta” fue porque no reconozco más que una sola “grieta”, la que separa a los ricos de los pobres. Todo lo demás son diferentes puntos de vista que los argentinos tenemos de hacer las cosas que, por contradictorias vuelvo a repetir, no se suprimen sino que se sacan a la luz y se debaten.


 

Referencias.
Carlos D. Galles – Universidad Nacional de Rosario. La difusión de un grabado evocativo del Combate de la Vuelta de Obligado.

Escrito por: Eduardo Campos

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