Publicado el 12/08/2019 - 07:24 Hs.

Adiós al PIN: La banca explora implantar sistemas biométricos de pago

La huella dactilar, la voz o el reconocimiento facial avanzan en las entidades

Al igual que en algunos aeropuertos internacionales o en la entrada de edificios públicos se hace una foto al ciudadano como medio de identificación, la banca empieza a explorar el uso de sistemas biométricos como medio de identificación y de pago. Entidades como CaixaBank han puesto en funcionamiento la posibilidad de poder hacer reintegros con el reconocimiento facial, sin necesidad de introducir el PIN. Otros como BBVA, Santander o el Sabadell han empezado con algunos proyectos piloto. De igual forma, Visa y Mastercard están explorando propuestas para sustituir el uso del PIN en las tarjetas por sensores de huella dactilares.

En España, hay operativas 47,61 millones de tarjetas de débito y 36,97 millones de crédito, según los datos del primer trimestre del Banco de España, pero en un futuro no muy lejano estas cifras podrían empezar a descender. También la red comercial de todas las entidades financieras, que ahora suman 50.336 cajeros, según el regulador. El año pasado, en los cajeros se efectuaron 934 millones de operaciones por importe de 124.864 millones de euros. Se trata de un negocio que mueve mucho dinero, nunca mejor dicho, en el que se intenta avanzar rápido desde el punto de vista tecnológico. Para el consumidor, la ventaja es que podrá olvidarse de las dichosas claves.

El dilema

A las entidades financieras les preocupa mantener la seguridad

Gracias a las nuevas tecnologías, los hábitos de los consumidores van a ir cambiando. Los expertos apuntan que el consumidor de los próximos años va a apostar por las nuevas tecnologías como medio de pago. Ahora, ya se utiliza el móvil, pero los avances van a ir muy rápidos en este sentido, y “se van a empezar a usar sistemas biométricos, como la huella dactilar, la voz o el reconocimiento facial, que son soluciones que ofrecen un alto rango de seguridad al ser difíciles de falsificar”, apunta Eduardo Irastorza, profesor de EAE Business School.

“El consumidor 3.0 es mucho más emocional, dispone de mayor nivel económico y grandes distribuidores digitales como Amazon o Alibaba ponen a su alcance miles de productos sin importar el país de procedencia”, argumenta Irastorza. Poder pagar de forma inmediata y sin que lleve mucho tiempo va a ser la clave. “En países como Suecia, más del 80% de las compras en comercios se realizan ya a través del móvil, incluso el pago del transporte público y las colectas para la iglesia”, recoge el informe “El consumidor del 2030” de EAE Business School. Para avanzar en estas nuevas tendencias la banca se ha asociado con empresas superespecializadas o ha creado centros de investigación para ir lanzando proyectos.

Nuevos agentes

La mayor parte de los bancos se han aliado con socios tecnológicos para los desarrollos

CaixaBank, además del reconocimiento facial en cajeros en cuatro oficinas de Barcelona, ha desarrollado a través del equipo Payment Innovation Hub un proyecto de reconocimiento facial en comercios. En la cafetería Rodilla del Pier 1, con una selfie las 1.000 personas que trabajan en el edificio pueden pagar en el establecimiento. No es necesario llevar encima ni el móvil, ni la tarjeta, ni efectivo. Un proyecto similar se activará en la cadena de restaurantes Viena. “La tecnología biométrica aporta una mejora en la experiencia de compra y simplifica la vida a los clientes” , apunta Silvana Churruca, directora del Payment Innovation Hub. Para ello, hay que introducir en el sistema antes la identificación del rostro del cliente y los datos de la tarjeta.

Algo similar lleva funcionando desde junio del año pasado en el edificio principal de BBVA, La Vela, en Madrid. Los empleados pueden pagar sus consumiciones de los restaurantes ubicados en el edificio con sólo mirar unas cámaras de inteligencia artificial. El sistema identifica el rostro del cliente –también previamente registrado– y realiza automáticamente el cargo en la tarjeta. El BBVA para lanzar este tipo de proyectos creó junto a la start-up Das-Nano una compañía denominada Veridas, que se dedica a desarrollar software para identificaciones a través de la biometría.

El Sabadell tiene en marcha dos proyectos piloto en sus edificios. El primero en su centro corporativo de Sant Cugat a través de biometría facial para las personas de fuera que acuden al centro. Y el segundo de biometría vocal, aunque este último aún se encuentra en fase incipiente. El Santander, en su filial española, hizo un experimento con 100 empleados en el comedor. Mientras que en Polonia usan la validación biométrica para abrir cuentas. Y en Chile se ha hecho el perfil biométrico de los clientes en 50 oficinas y cuando llegan a la sucursal el empleado ya intuye qué consulta va a realizar por las visitas anteriores.

CAMBIO DE RUTINAS

El PIN desaparece en cajeros y tarjetas

Nadie se imaginaba hasta hace unos años que el móvil se iba a convertir en la sucursal bancaria que el usuario lleva en la mano. De ahí que las entidades financieras ahora compitan por hacer aplicaciones de fácil uso porque además de efectuar consultas, muchas transacciones bancarias se ejecutan desde el terminal. No obstante, los bancos y las empresas tecnológicas quieren ir más allá, ya que en un futuro próximo no se necesitará ni dinero de papel, ni tarjetas, ni un dispositivo contactless para pagar.

El BBVA ya permite darse de alta digital a través de la biometría. “Ya no es necesario realizar una videollamada para verificar la identidad, sino que basta con grabar un breve vídeo-selfie en el que el usuario muestra su documento de identidad”, explican. Desde CaixaBank destacan que “la necesidad de recordar el PIN en los cajeros es uno de los puntos de mejora que los clientes señalan cuando se les pregunta por las dificultades en la utilización de la banca digital”. De ahí que se haya apostado “por la tecnología biométrica como alternativa al PIN más cómoda y conveniente”, argumentan. El objetivo es “facilitar la realización de reintegros sin memorizar múltiples contraseñas”, sentencian.

El peligro es que desaparecerán las comisiones de las tarjetas y los cajeros, con lo que la banca buscará cómo repercutir esos ingresos al cliente al mismo tiempo que implantan las nuevas tecnologías.

Fuente:lavanguardia.com

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