Publicado el 18/10/2019 - 07:00 Hs.

Autores: Chuck Berry, el padre del Rock and Roll

Cada 18 de octubre se recuerdan muchas cosas. En el universo del rock, que fue el natalicio de Chuck Berry

El anecdotario argentino cuenta que el 17 de octubre de 1949, dos años después del gran hito de la historia popular vernácula, los presentes en el acto evocativo, frente a Juan Perón y Eva Duarte, a viva voz reclamaron “Mañana es San Perón”. Desde entonces, aunque los años han ido desdibujando esta tradición, cada 18 de octubre tiene el tinte de celebración y fiesta. Los que sigan esta columna en Norte Bonaerense sabrán que no es casual que en esta misma nota se hable de peronismo y del motivo principal de estas líneas.

Como curiosidad, recordemos que el 18 de octubre de 1929, una ley canadiense declaraba que las mujeres son personas. Antes de ello, vivieron casi a tono con los religiosos conquistadores españoles que afirmaban que los indios eran animalitos sin alma.

Yendo a recuerdos más gratos, el 18 de octubre de 1859 nació el filósofo y ganador del premio Nobel de Literatura (1927) Henri Bergson. Y a nivel internacional es el Día Mundial de la Protección de la Naturaleza. Pero en el mundo del rock la asociación con esta fecha tiene una única y excluyente evocación.

Chuck Berry, nacido el 18 de octubre de 1926, fue el autor arquetípico del rock and roll de aquellos inicios de mediados de la década del ´50, de cuyos temas surgieron las más logradas versiones de los mejores intérpretes de la historia del rock. Siguiendo a Jean-Paul Sartre, la obra de arte en sí no desaparece al modificarse su ejecutante y sus arreglos. Su espíritu y su mensaje permanecen indelebles en el tiempo, más allá de cualquier cover. Y eso era lo que provocaba el original Chuck Berry, de origen negro y conocedor del blanco traicionero y explotador, quien recomendaba que te hicieras el buenito, para pasarla mejor, ya desde su primer gran éxito que fue “Johnny B. Goode”. Ese que alguna leyenda local, incomprobable, afirma que estuvo inspirada en el mismísimo Juan Perón.Aunque, como generalmente sucede, la historia oficial cuente otra cosa.

Berry, a quien una segunda generación recién lo conoció a partir de popularizarse su nombre en la trilogía fílmica de “Volver al futuro”, nació en Sant Louis, Missouri, sur de Estados Unidos, como hijo de una maestra y un diácono bautista. Devendría en compositor, guitarrista y principal poeta del originario y pionero rock and roll, encarnando como nadie el espíritu de rebelión juvenil implícito en el rock, aún cuando todavía se definía en términos de compases musicales, inspirando a los que ya se aproximaban, a fines de la década del ’50.

Sobre Berry, fascinante y controvertido, la biblioteca se divide entre los que le cantan loas y los que lo critican a ultranza. Personalmente, creo que Chuck Berry fue un sobreviviente a pesar del sistema, e indudablemente, el Padre del Rock and Roll, aunque lamentablemente terminó sus días con una pésima imagen de filibustero de escenarios internacionales, todo ello por exclusiva responsabilidad de sus familiares, que no quisieron cuidarle su deteriorada imagen pública, producto del inevitable paso del tiempo.

Berry tuvo una adolescencia de delito y marginalidad. A los 18 fue condenado a 10 años de prisión por robo a mano armada. Ya en el reformatorio juvenil, mientras cumple tan sólo tres años arma su primer grupo musical y se destaca practicando boxeo. Ya en libertad se unirá a una banda de rhythm and blues que terminará liderándola. Y esa sería su primera plataforma para empezar a componer y hacerse conocido.

Se sabe que el hombre blanco nunca fue muy confiable para el negro del sur, y el rock, marcado desde sus orígenes por los escándalos privados, por ello de sexo, droga y rock and roll, va a perder, encarcelado una vez más por 3 años por una falsa acusación de rapto y violación de una admiradora adolescente, a uno de sus más destacados creadores, quien sería rápidamente (aunque por un lapso momentáneo) olvidado. Pero su mensaje y su espíritu cruzó el Atlántico, y cuando aún el rock y el pop estaban ingenuamente indiferenciados, los fabulosos músicos de Liverpool, casi al mismo tiempo que los Rolling Stone, entre otras bandas, rescatan a Chuck Berry, quien fuera construyendo una obra de gran influencia para cualquier rocker, ya que muy pocos  resistieron a la tentación de versionarlo. Admirado por sus pares, tocaría junto a grandes figuras como John Lennon, Eric Clapton y Keith Richards. Pero los años ’70 volvieron a caerle encima, y aunque tenía sus cuentas personales muy claras, volvió a ser encarcelado por una supuesta evasión de impuestos.

De carácter difícil, y acusado de no querer pagarle nunca a sus músicos con la excusa de que para cualquiera debería ser un honor tocar con él, Berry fue siempre una figura amenazante para el establishment. Quizás porque fue tempranamente estafado por su representante, estudió management y ciencias económicas, convirtiéndose en un hábil hombre de negocios y original inversor. Y nunca más pudieron estafar al gran compositor y talentoso guitarrista negro de Missouri que hipnotizaba a sus seguidores haciendo el paso del ganso sobre el escenario y cantando esos incomparables hits que el tiempo los volvió inoxidables.

Cuando había llegado a los 87 años, de vez en cuando seguía tocando en algunas presentaciones, y fue una pena que lo siguieran arrastrando por el mundo dando lástima, viviendo de glorias pasadas, incoherente, perdido con la música y olvidándose las letras, como pudo vérselo en abril de 2013 en el porteño Luna Park, con un show de apenas una hora de duración, según cuentan obligado por su impiadoso entorno. Imperdonable. Especialmente porque todos deberíamos cuidar la que puede ser nuestra última imagen.

Chuck Berry murió el 18 de marzo de 2017, a los 90 años, y con él se fueron las mejores creaciones del originario rock and roll. Y si bien no podría afirmarse con propiedad que “inventó” el rock and roll, nadie contribuyó más que él con canciones en calidad y número, fenómeno cultural del que sí fue indudablemente el pionero. No es un dato menor que el propio John Lennon dijera: “Si quisieran darle un nuevo nombre al rock and roll, podrían llamarlo Chuck Berry”. 

Para el cancionero mundial quedaron “Roll Over Beethoven”, “Maybellene”, “Sweet Little Sixteen”, “Rock and Roll Music”, ´Nadine´ y “School Days”, eterna y reconocible música desde hace treinta años de la apertura de “The Simpsons”, en la que el rocker cantaba: “En el colegio, muy temprano en la mañana, una maestra te enseña esa antigüedad llamada ´Historia Americana´, y vos sólo la estudiás para aprobar”. Indiscutible sabiduría del rock, que Berry encarnaba.  

 

Por Ernesto Edwards

Filósofo y periodista

@FILOROCKER

Escrito por: Ernesto Edwards

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