Publicado el 06/09/2019 - 07:00 Hs.

Autores: Robe Iniesta, Extremoduro y las Letras

Aún le queda mucho para darle al arte y la cultura rock, pero el español Robe Iniesta puede ser evaluado por sus obras más recientes

Extremoduro, banda de hard rock formada en 1987, se transformó a través del tiempo en estandarte de una resistencia ibérica que a través de una lírica filosófica describió la actitud contracultural y rebelde de una juventud que necesitaba identificarse con tanta audacia y marginalidad artística. Hoy, con enorme popularidad en España y una trayectoria internacional, aunque ha pausado el liderazgo del grupo, sigue con una exitosa carrera forjada entre memorables discos y prolongadas giras.

“Para todos los públicos”(2013), el undécimo disco de estudio, abre con “Locura transitoria”, confesando, en 8 minutos que se hacen breves: “Ahora que ya no entiendo nada y no me funciona un hemisferio, quiero saber si entre tus bragas está la clave del misterio”. Sigue con “Entre interiores”, preguntándose desolado: “Y yo, ¿para qué las quiero, las cuatro estaciones, si todo lo que sueño está entre interiores?” El tercer track es “Qué borde era mi valle”, en el que, directo y simple, reconoce: “He perdido la cabeza; la he perdido por perderte. Soy capaz de cualquier cosa por volver a verte”. Prosigue “Poema sobrecogido”, alucinando con “Quise mirar y entré dentro de mi interior, y entonces me di cuenta de que hay alguien más…” “Manué IV”, es sólo un fugaz y descartable separador instrumental. Continúa con “Mama”, derrotado: “¡Atención, me empiezo a vencer! ¡Atención, que empiezo a caer!”. En “Mi voluntad”declara: “Quiero ser como una mula: terco en mi más pura voluntad”. El octavo tema es “Pequeño rocanrol endémico”, en el que añora un amor perdido. Cierra la tracklist “El camino de las utopías”, con un individualista manifiesto posmodernista: “Voy buscando lo que quiero, averiguando, a mi manera, que no me gustan los maderos, ni la gente con banderas ni la Virgen María; ni ninguna ideología”.

En este registro, en el pico de madurez creativa de Extremoduro, entre precisas y conmovedoras cuerdas y un adecuado juego de percusión que da el marco, se citan sin citar Miguel Hernández, Jimmy Page, Bécquer, y hasta un toque de la náusea sartreana, usando como instrumento la voz de Iniesta, que es el alma de esta fiesta rockera. Iniesta prefiere definirse como poeta, pero por el tenor de sus explícitas letras (muchas veces censuradas), en las que formula profundas y complejas preguntas sobre la existencia, en los bordes de la locura y la cordura, ya trascendió esa categoría para convertirse en ese pensador que muestra un camino a los más jóvenes, a través del rock.

Extremoduro no es la única tribuna de un Robe Iniesta rumbo ya a los 60 años de vida. En 2015 debuta, tras una extensa carrera como artista (rocker y novelista), con su primer disco solista. Un registro que dio que hablar. Sobre todo porque Robe carga con el peso de su propia historia de músico rebelde e impaciente. Tituló a la placa como “Lo que aletea en nuestras cabezas”. Los seguidores fundamentalistas y la crítica obtusa lo acusaron de entregarse al negocio, de resignar las convicciones y de venderse al sistema. Simplemente por configurar una propuesta más profunda y elaborada, superadora en cuanto a lo cualitativo y conceptual.

Grabado en 2013 y editado en 2015, lejos del encorsetamiento musical del hard rock de Extremoduro, sin embargo prosigue con sus temáticas recurrentes y obsesivas: el amor, la soledad, la pasión, la locura. Y esa actitud de anarco irredento. Y la misma imperfecta voz de siempre. Apenas 8 canciones, sin necesidad de agregados ni extensiones. Instrumentalmente no se parece en nada a Extremoduro. No es heavy nunca. No hay distorsión. Teclados, violines y saxo parecen mucho. Pero la extensión de cada tema lleva su firma. Lo mismo con sus estribillos que explotan.

La lista comienza con “Un suspiro acompasado”. Arranca con “He notado una brisa pasajera, que me ha dicho que tal vez sí quisiera; respira y noto su respiración; hablo y sueño con su voz”. Introducción y estribillo hacen pensar que Robe podría haberse ablandado demasiado. Sin embargo, casi toda su obra en Extremoduro ha sido un cancionero dedicado al amor. Con dureza, es cierto. Nunca con superficialidad. Así es su perfil. La segunda es ‘…Y Rozar Contigo’, y reconoce: “sigue haciéndome, sigue estándome, sí, dentro del corazón”. El tercer tema, el más filosófico, “Nana cruel”, es tremendo: “Yo que creía firmemente en el amor, hoy ya sé que no, que ya no importa y que a la vida hay que buscarle otra razón, y busco en los colores del atardecer y no la encuentro”. Aunque agregará: “ya se ha ido el sol… y prometió volver”. La cuarta canción es “De manera urgente”. Sus aires flamencos, y un texto que reclama amores y presencias: “Y si de repente se cayera la luna, y si de repente no te volviera a ver, de manera urgente caería en la locura”. “Ruptura leve”sorprende. En poco más de un minuto dice más que muchos en un recital. “Guerrero”,el séptimo track,en 6 minutos, narra un desamor: “Como buen guerrero, para ser sincero, cuando el cielo está tan azul, niego que la quiero y que la echo de menos”.

Cierra el disco “Contra todos”, un desolado y deseperanzado manifiesto anarquista. “Contra todos, otra vez me levanto contra todos”, se posiciona Iniesta. “Me salí del camino a caminar”, advierte. “Incendiario. Todos dicen que soy un incendiario”, se confiesa. “De cabeza me tengo que pegar siempre con la misma piedra. Del pasado nada puedo cambiar, el futuro lo estoy cambiando ya”, y se apresta a la revolución.

En “Más allá del bien y del mal” (1886) Friedrich Nietzsche arremetía contra la moralidad casi ausente de sus contemporáneos, que aceptaban de modo acrítico la tradición moral impuesta. Con la autobiográfica y simbólica novela “El lobo estepario” (1927) Hermann Hesse exhibía su propia crisis, entre aislamientos y desarraigos. Ambos libros bien pueden servir para una adecuada lectura (y escucha) de “Destrozares”, su más reciente disco de estudio, de 2016, previo al álbum doble “Bienvenidos al temporal”, grabado en directo en 2018, donde recorre sus éxitos solistas, y afirma: “¿De qué sirve un filósofo que no hiere los sentimientos de nadie?”

Iniesta sabe, y lo dice, que él hace rock para provocar pensar, diferenciándolo de adoctrinar. Y lo sostiene conceptualmente. Aunque en dicho trabajo, aún en el marco de la coherencia en cuanto a tratamiento temático, por momentos pareció repetirse, con un disco pesimista y escéptico. Un auténtico apocalipsis rockero, de poética crudeza y melancólicas líricas.

10 canciones que revelan intenciones. Inicia con “Hoy al mundo renuncio”, para agregar “Puede ser que la razón me abandonó, y ya no la espero”. Y los tracks se suceden. “El cielo cambió de forma”para ofrecer, desolado: “Doy la vida sin pensar. No tengo adónde ir…” Prosigue “Querré lo prohibido”, confesando “Ahora sólo espero que corra y que corra el tiempo. Y que vuelva a casa”. Con “Cartas desde Gaia”exhibe su íntimo epistolario: “Voy a empezar por decir que no creo en la moral de la sociedad. …Si un meteorito ayudara un poquito y barriera a la humanidad”. En “Del tiempo perdido”clama: “Para estar contigo en las nubes, para celebrar el momento, y para ser mejor, necesito tiempo”. Sigue “Por encima del bien y del mal”. El título resuena a Nietszche y describe un mundo en ruinas, con tal vez el mejor texto de la placa: "Todo lo que escucho, todo lo que leo, todo lo que veo me queda tan lejos que puedo andar por encima del mal, por encima del bien y del mal". Con “Donde se rompen las olas”Robe evoca: “He dormido poco hoy, recordando a oscuras, su voz”. En “Puta humanidad”se muestra más escéptico que nunca, afirmando que ha perdido el interés en la Humanidad en algún incendio forestal. “La canción más triste” lo muestra vulnerable, y conmueve con “He llorado tanto, tanto, que he apagado hasta el infierno”. Y su epílogo, la canción que titula la placa, es “Destrozares”, mostrando todo: “Perdí la dignidad y el sentido del honor, y no lo siento. Dirán que deserté, y que no tuve el valor. Quizás sea cierto”.

“Sólo para locos” anunciaba Hesse. Con todo lo que ello representa, Robe Iniesta parece seguir su prescripción.

Por Ernesto Edwards

Filósofo y periodista

FILOROCKER

 

 

 

 

Escrito por: Ernesto Edwards

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