Publicado el 10/01/2020 - 07:00 Hs.

Bruce Springsteen, la política y el rock

Caminando por el áspero Bronx neoyorkino es inevitable pensar en algunas de las mejores canciones de Bruce Springsteen. Aquellas que hablan de desesperanza, postergaciones e injusticias.

Bruce Springsteen es, quizás, uno de los dos cantantes de protesta más destacados que ha dado Estados Unidos, y es complejo y arbitrario ubicarlo en un género musical determinado. No es sólo folk, no es sólo rock, no es sólo folk rock. Los trasciende. Y es, junto al consagrado Bob Dylan, no únicamente el músico que con sus letras viene denunciando las injusticias y mentiras del sistema, sino también el que ha mantenido una línea de irreprochable coherencia entre su pensamiento y su quehacer artístico y existencial.

También conviene agregar que Springsteen y Dylan vendrían a ser lo que para los argentinos representaron, en su momento, Charly García y León Gieco en los años de plomo del Proceso. Y la analogía cabe porque ambos, desde abordajes diferentes, focalizaron su creatividad y su mensaje en aquello que no se podía o no se permitía decir ni denunciar, atento a los riesgos de confrontar con un régimen sangriento. Uno, García, desde una elaborada metáfora. Otro, Gieco, desde un lenguaje más directo y explícito. Y lo mismo aplica para Bruce Springsteen al diferenciarse del Premio Nobel de Literatura Bob Dylan.

Nacido en un pueblito del estado de New Jersey, hace casi 70 años, es conocido en su ambiente como The Boss (el Jefe), y ya tiene medio siglo de carrera, que se ha caracterizado por la composición de canciones mayoritariamente autobiográficas, documentando su cotidianeidad de familia de clase trabajadora, de historias pequeñas pero de reflexiones universales, ambientadas en Asbury Park o su New Jersey natal, y también elaborando personajes literarios enfrentados a verdaderas encrucijadas existenciales, en ocasiones como reconocibles alter egos preocupados por la economía, la política y la sociedad, que se expresaban a modo de odas contra la desigualdad. Y no ha dudado en definirse críticamente respecto de la política exterior y de la propia figura del actual presidente Donald Trump.

Acreedor de numerosos premios y reconocimientos a lo largo de su carrera, como el Grammy, el Golden Globe y el Oscar por la recordada, valiente y aclamada “Calles de Filadelfia”, Springteen tiene un repertorio inigualable, en el que se destacan un puñado de canciones que conviene analizar. Y aunque no agotan la extensión y profundidad de sus reflexiones, son una buena muestra. Seguramente la obra de Springsteen da para numerosos abordajes. El político es uno de ellos.

Un joven Springsteen, en 1973, edita “Lost in the flood”en su álbum debut para narrar la historia de un veterano de Vietnam, que a su regreso encuentra a su país en ruinas, devastado por la violencia callejera y el aumento del consumo de drogas.

En “La tierra prometida”, de 1978, confiesa: “Hice todo lo posible para vivir de la manera correcta. Me levanto todas las mañanas y voy a trabajar todos los días. Pero tus ojos se vuelven ciegos y tu sangre se enfría. A veces me siento tan débil que sólo quiero explotar”.

 “Johnny 99”, de 1982, sigue los sucesos en la vida de un hombre que fue despedido luego de que la fábrica cerrara, y que buscando emborracharse (y algo más) es detenido, dando lugar a una conversación con el juez: “Tenía deudas que ningún hombre honesto podría pagar. El banco está reteniendo mi hipoteca y me estaba quitando la casa. No digo que eso me hace un hombre inocente. Pero todo ello fue lo que me puso esa pistola en la mano”.

Con “My Hometown”The Boss describe desesperanzadamente la degradación y decadencia del barrio en el que nació, entre tensiones raciales y colapsos económicos. Sin posibilidad de redención ni recuperación. Aunque deslumbre un engañoso brillo de segundas oportunidades.

“Atlantic City”, de 1982, es una desgarradora historia de amor ambientada, justamente, en Atlantic City, con un protagonista con dificultades económicas en busca de un trabajo y una vida mejor. “Ahora he estado buscando un trabajo, pero es difícil de encontrar. Aquí hay sólo ganadores y perdedores. Estoy cansado de salir siempre perdedor. Entonces, anoche conocí a este tipo, y voy a hacerle un pequeño favor”. Para el final, agrega: “Todo muere, baby, eso es un hecho. Pero tal vez todo lo que muere algún día regresa. Maquillate, arreglá tu bonito cabello, y nos vemos esta noche en Atlantic City…”

“Born in the USA”, de 1984, contra lo que muchos creyeron interpretar (incluido Ronald Reagan), no fue una expresión de adhesión patriótica, sino una severa crítica, desde la perspectiva, una vez más, de un veterano, a la participación norteamericana en Vietnam. “El futuro de Estados Unidos descansa en mil sueños dentro de sus corazones”, decía en uno de sus discos más populares.

En “Seeds”(Semillas) Springsteen es una oda a la desigualdad, y compara la disparidad de la distribución de la riqueza entre los dueños de las fábricas, y sus trabajadores. “Bueno, limusina grande, larga, brillante y negra. No mires hacia adelante ni hacia atrás. ¿Cuántas veces puedes levantarte después de haber sido golpeado?

“American skin”, grabada en vivo en 2001 en el Madison Square Garden, e inspirada en una historia real ambientada en el Bronx neoyorkino, la de Amadou Diallo, un joven de 22 años, desarmado, que fuera asesinado a balazos por cuatro policías al salir de su departamento. Los agentes fueron absueltos de toda culpa. La Asociación de Patrulleros de New York City llamó a boicotear los recitales de Springteen, sin resultado alguno. Esta historia se siguió reiterando a lo largo de todo Estados Unidos, y por ello Springsteen siempre la vuelve a cantar.

La más reciente “Death to my Hometown”(2012) es una especie de continuación de “My Homnetown”, describe el colapso económico de 2008 en el marco de una ciudad, junto a los banqueros y jugadores corruptos de Wall Street: “Desperté en una noche tranquila. Nunca escuché un sonido. Los merodeadores asaltaron en la oscuridad y trajeron la muerte a mi ciudad natal. Destruyeron nuestras familias, fábricas, y se llevaron nuestras casas. Dejaron nuestros cuerpos en las llanuras. Los buitres recogieron nuestros huesos. …Envía directamente al infierno a los ladrones codiciosos, cuyos crímenes han quedado impunes ahora, y caminan por las calles como hombres libres”.

En “El fantasma de Tom Joad”, reeditada en 2013, su protagonista está inspirado en el clásico “Viñas de ira” de John Steinbeck, y lo ubica en la contemporaneidad, para insistir con que a pesar de la aparente prosperidad norteamericana, nada ha cambiado desde el período del Tom Joad original. “Ahora Tom dijo: ´Mamá, donde haya un policía golpeando a un chico, donde sea que tenga hambre un recién nacido, donde haya una pelea y odio en el aire, allí estaré. Donde haya alguien luchando por un lugar para ponerse de pie, o procurando un trabajo decente, o dando una mano. Donde sea que alguien esté luchando por ser libre, mirame a los ojos, mamá, que me verás´”.

Bruce Springsteen es una cosa seria. Podremos coincidir o no con él. Pero esintelectualmente honesto y su coherencia es como un faro que ilumina a aquellos que buscan una denuncia sincera, en el marco de grandes canciones.Ahora sólo queda esperar lo que parece será el inminente disco nuevo, este 2020.

Por Ernesto Edwards

Filósofo y periodista

  (desde New York City)

@FILOROCKER

Escrito por: Ernesto Edwards

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