Publicado el 21/02/2020 - 14:46 Hs.

Carnaval del Rock

El rock es reflexión, contracultura y rebeldía. Y para algunos, también es fiesta, alegría y celebración. A horas de unas nuevas carnestolendas, el rock nacional ya ha dicho lo suyo.

Se sabe que el carnaval se celebra, anualmente, en fecha variable entre febrero y marzo, y su clima festivo combina bailes, reuniones, carrozas, desfiles, máscaras y disfraces, que varían según cada lugar del mundo. También que sucede previo a conmemoraciones litúrgicas propias del cristianismo, como la cuaresma y el “miércoles de ceniza”. Asimismo, se lo asocia con largas veladas y una cuota de descontrol, a tono con el posible origen pagano, como habrían sido los rituales dionisíacos griegos y los bacanales romanos, que habrían venido próximos de los celtas y su diosa Carna, o, más atrás en el tiempo, las reuniones adorando a Apis, en Egipto, o haciendo lo propio en Sumeria. Siglos después, portugueses y españoles trasladarían la costumbre a territorio americano, entre colonización y conquistas, aunque las culturas prehispánicas ya tenían fiestas similares.

Como sea, todos sabemos del prestigio de distintos lugares del mundo, a la hora de convocar a su propio carnaval, sea Venecia, Río de Janeiro, entre varias ciudades más. De esas que te hacen desear verlos personalmente aunque sea una sola vez en la vida. Y es así como se mantiene hasta nuestros días. Nos queda saber cómo lo aborda el rock, desde su particular mirada. Con apenas una pequeña muestra, desde el rock nacional.

“Carnaval toda la vida”, cantan Los Fabulosos Cadillacs, cuando en nuestra búsqueda de la felicidad nos vamos quedando sin tiempo, y puede ser irremediablemente tarde: “¿Por qué será que todos guardan algo? Cosas tan duras que nadie puede decir. Y van todos caminando como una procesión de gente muda que no tiene corazón. ¿Por qué será que me gusta la noche. Porque todo el que queda es un padre para mí. Que se anima a decir todo, que te enseña a vivir. Lo que millones no se animan a decir. Que se te va pasando el tiempo. Y que la vida se te va. Sólo te pido que te vuelvas de verdad. Y que el silencio se convierta en carnaval. ¿Por qué será que te mordes la lengua? Es el miedo que se para frente a vos. Si te ahorca la memoria no te dejes arrastrar. Vamos afuera que mis amigos se van. ¿Por qué será que te quedás adentro? No te quedes que acá afuera es carnaval. Carnaval toda la vida y una noche junto a vos. Si no hay galope se nos para el corazón…”

“Carnaval de Brasil”, el hit de Andrés Calamaro, cuando no todo es felicidad, como suponemos, en Brasil, y las musas se nos pierden por ahí: “La musa es una sola musa o es una serpiente de muchas cabezas, los buscadores de promesas, la tientan con cerveza, si se va puede volver, el día menos pensado, para darle su consuelo, al poeta mal hablado. No son mujeres ausentes, no son cuchillos en los dientes, no son martes de carnaval de Brasil, no son canciones urgentes, no son asuntos pendientes, no son martes de carnaval de Brasil, (tristeza nao tein fim). Habrá que desenvainar las espadas del texto, y escribir una canción aunque no haya algún pretexto, y dedicársela al primero que pase caminando, al que se quedó pensando, al que no quiere pensar, al olvido selectivo, a la memoria perdida, a los de los pedazos de vida que no vamos a perder jamás…”

La Bersuit, en distintos momentos evolutivos de la banda, le dedicó tres canciones. “Tilcara en Carnaval”, contando una historia: “Hay un pueblo muy pequeño que está al pie de la montaña, festejando día y noche al compás de las comparsas. Es un pueblo originario que no conoce de horarios ni trabajos aburridos cuando está de aniversario. Todo el mundo está despierto, toda la gente jugando. Con pintura, espuma y talco, las facciones van cambiando. Hasta quedar convertidos en hechizos ambulantes, en seriales bebedores, mientras el cuerito aguante. Además, “Murguita del Sur” y la depresión después del Carnaval, y “Negrita Murguera”, cuando no se recuerda nada a la mañana siguiente, post fiesta. 

“Borrachos de Carnaval” y un inspirado Javier Calamaro: “Cuando te vi en ese bar con la mirada perdida, se acercaba un policía y vos te ibas sin pagar. Con unas copas de más a la calle nos echaron. Y nos fuimos abrazados como borrachos de carnaval. Yo para hacerte reír te dije: los astros están de mi lado. Sé que estamos iluminados, no te separes más de mí. Busco la frente de la juventud en otro deseo absurdo. Y vos decías que este mundo es una cueva de ingratitud. Brindamos juntos por última vez, para librarnos del mal. Y nos fuimos abrazados como borrachos de carnaval. Brindamos juntos por última vez, hasta que nos echaron del bar. Y nos fuimos abrazados como borrachos de carnaval. Y salimos a matar cuatro toros en el ruedo. Con la sangre del torero ya te empezabas a excitar. Como para acompañar y burlarte de la vida. Tomabas la dinamita que te ayuda a soportar. Brindamos juntos por ultima vez, para librarnos del mal. Y nos fuimos abrazados como borrachos de carnaval…”

Los Pérez García, en “Resaca de Carnaval”, reflexionan, en el medio de los vínculos y sentimientos: “Bien, amigos, la fiesta terminó. Es preciso volver a salvo a casa. Nunca es del todo este final, siempre hay algo más. Volverás, seguro volverás. No habrá quejas si la pasamos bien. La resaca de los carnavales. Es una excusa para dar una vuelta más. Volverás, se que volverás, siempre volverás. oh! la luna siempre enciende otra vez oh! parar para pararse mejor. En mi casa hay cama para dos. Tres botellas, y apenas son las cuatro. Será una historia sin final, siempre hay algo más. Volverás, seguro volverás
Y en seis días volvemos a jugar. En la cancha se ven los jugadores. Pongamos todo para dar, una vuelta más. Volverás, sé que volverás, siempre volverás ¡oh! La luna siempre insiste en volver ¡oh! Parar para pararse mejor. Me dijeron que no eras para mí. Justo a mí, que soy desobediente…”

En “Fiesta popular” los Babasónicos cuestionan: “Chicos ricos, no se asusten tanto. Esto es sólo una fiesta popular”.Comparsa, fiesta y baile en “El Murguero” de Los Auténticos Decadentes. El candombe rock de Los Piojos en “Murguita” le canta a argentinos y uruguayos. “Garota Muchacha”, con un Fito Páez cuando todo es preparar valijas, y deambular entre Río y París, para que al fin, un tanguero caiga seducido por una garota que sabe cómo sambar en Carnaval. “Tomando mate en La Paz”, de Divididos, cuando la fiesta termina mal: “Bailando en este Carnaval. Papel plateado y soledad”. “Carnavalintro”, y las penas de amor del infaltable Chano Moreno, con el fondo de un carnaval norteño.

El rock siempre tiene la palabra. Nada lo hace callar. De otro modo, sería otra cosa. Por eso, aunque se da lugar para el festejo, siempre habrá un tono crítico y un abordaje profundo. Aunque sea carnaval.

por Ernesto Edwards

Filósofo y periodista

@FILOROCKER

 

 

 

Escrito por: Ernesto Edwards

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