Publicado el 10/08/2016 - 07:00 Hs.

Cometieron el robo más tonto en el pueblo más loco del mundo

Sucedió en España. Seis ladrones se llevaron un cajero automático en un tractor que se les quedó sin nafta. Y eso sólo fue el principio.

Marinaleda es un encantador pueblo andaluz. Tiene 2.700 habitantes y un alcalde particular: Juan Manuel Sánchez Gordillo, que ya fue reelegido diez veces y ocupa el cargo desde 1979. Es un marxista que ha hecho de su poblado un oasis en medio de la crisis. Impulsó una planificación urbanística que impide la especulación; permite el acceso a la vivienda con cuotas de 16 dólares mensuales a través del sistema de la autoconstrucción;hay desocupación cero; todos los trabajadores del pueblo cobran el mismo sueldo (1.500 dólares mensuales); todos trabajan 35 horas semanales; no se permiten terratenientes y no tienen agentes de policía. El lema del pueblo, cuya principal avenida se llama Che Guevara, es Una utopía hacia la paz.

Y un pueblo tan loco para los tiempos de salvaje capitalismo que se viven, vivió un robo a la par. Tan loco que resulta risueño desde el principio al fin. 

Una madrugada atrás, un grupo de seis encapuchados se robó un tractor de una granja y entró con él al pueblo. Algún que otro trasnochado no podía creer que media docena de hombres estuvieran montados en ese vehículo que cruzaba sus calles. Los delincuentes enfilaron contra el frente de la única sucursal bancaria del lugar: la Caja Rural del Sur, ubicada en la avenida de la Libertad. El objetivo era llevarse el cajero automático.

Los muchachos ya arrancaron mal de entrada. Hacer sonar un tractor a las 3.30 de la madrugada, fue tan ruidoso, que las luces de las casas empezaron a encenderse para entender quien era el imbécil que producía ese descalabro auditivo.

Para colmo los muchachos le erraron al elegir el conductor. O no había manejado ni siquiera un triciclo en su vida o le había dado duro al fernet toda la noche, porque venía haciendo eses y zarandeando de un lado para el otro a sus compañeros de aventura. Al llegar al banco, embistieron su frente con el tractor y derribaron la pared. Ya medio pueblo asistía al evento en la calle. Los ladrones, impertérritos, subieron el cajero al tractor y se fueron echando humo.

Claro, nadie podía marcar el 911. El pueblo no tiene policías. Lo más agresivo que hay en la comarca es un viejo perro pitbull, pero a esa hora era díficil que lo pudieran despertar para una tarea de vigilancia. Así que los vecinos miraron como los seis se iban con el botín.

Pero los cacos, con poca experiencia en estos menesteres, no pegaban una. A un par de cuadras del banco se les cayó el cajero automático del tractor. Para colmo de males, el súper vehículo que usaban en su huída se quedó sin gasoil. Los hermanos Macana (de los Autos Locos) se quedaron en un mismo instante, con el botín en el piso y sin vehículo para escapar. Justo frente al restaurante La Bodega, en la carretera Marinaleda - El Rubio.

La historia ya tenía alas para hacer volar la risa durante días. Los delincuentes golpearon las puertas del bodegón hasta que se levantó el sereno. Los muchachos le pidieron que buscara una barreta o un implemento grueso. Querían abrir el cajero y no tenían el código, así que hostias, lo iban a hacer de otra manera.

Pero tampoco les funcionó esto. Llegaron los momentos de duda. Algunos se sentían inclinados, que antes lo mal que les iba con el robo, por lo menos podían hacerse de unas vituallas en el local gastronómico, como para que la huida no fuera tan triste. Pero la opinión mayoritaria es que había que irse sin el pan y sin la torta.

Uno de los iluminados vio una furgoneta blanca Ford Transit y pensó que podían llevarse en ella el cajero. Intentos inútiles. los muchachos nunca jugaron al Tetris, y el cajero se les escapaba por un lado o se les salía por el otro. En síntesis: o no entraba en la camioneta o ellos son muy duros para los cálculos geométricos.

Un vecino se les acercó para ver si necesitaban ayuda. Gentilmente se negaron a aceptarla. Somos perdedores sin que nos den una mano, le respondieron. Para colmo de males, el pueblo vecino, El Rubio, estaba con los festejos de su santa patrona, y muchos autos empezaron a llegar al lugar, pero encontraron un inconveniente: el tractor estaba en medio de la ruta y no permitía el paso.

Los muchachos decidieron que era el momento de tomar la acción más pensada, meditada y estudiada de su robo: salieron corriendo en distintas direcciones y dejaron en evidencia al director técnico de la selección española de atletismo, que no les echó el ojo con anterioridad. Los muchachos podrían haber logrado cómodamente el oro en la posta 4X400 en los Juegos de Río. (http://muy.clarin.com/)

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