Publicado el 20/11/2020 - 06:27 Hs.

El Ejército australiano reconoce haber cometido crímenes de guerra en Afganistán

Un informe elaborado por la Inspectoría General de las Fuerzas de Defensa de este país aborda los presuntos crímenes de guerra cometidos por sus soldados entre 2005 y 2016

La Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán (CIDHA) reclamó que se lleve ante la justicia a los militares australianos envueltos en los crímenes de guerra revelados tras una investigación hecha pública por el jefe de las Fuerzas Armadas, general Angus Campbell. Esta comisión con sede en Kabul pidió también que se compense a las víctimas. Los hechos ocurrieron entre los años 2009 y 2013 y el general Campbell reveló que soldados de élite asesinaron al menos a 39 civiles y ninguno de estos incidentes se produjo «bajo la presión del combate». El primer ministro, Scott Morrison, anunció su intención de procesar a todos los soldados involucrados y el general Campbell pidió «perdón al pueblo de Afganistán» en nombre de las Fuerzas de la Defensa australiana

El informe tiene más de 400 páginas y recoge las investigaciones sobre 23 incidentes en los que estuvieron implicados 19 soldados que violaron las leyes internacionales de combate. Los investigadores aportan «información creíble» sobre casos en los que soldados recién llegados disparaban a sangre fría contra civiles detenidos para colgarse la medalla del primer muerto. Estos asesinatos se tapaban colocando armas y radios u otros objetos en la escena para argumentar que se trataba de enemigos abatidos en combate. Campbell denunció esta «cultura guerrera egocéntrica» impulsada por algunos elementos de sus fuerzas especiales. Esta investigación hecha por el propio Ejército es fruto de años de trabajo, entrevistas con más de 400 testigos y la revisión de miles de documentos. 

Medios australianos como ABC denunciaban desde hace tiempo los excesos de sus fuerzas en el tablero afgano y las ejecuciones extrajudiciales. Líderes tribales de Uruzgan, provincia donde operaron las fuerzas de élite acusadas de crímenes de guerra, como Abdul Manan reclamaron «que el peso de la justicia caiga sobre quienes cometieron estos actos porque no podemos juzgarles nosotros en Afganistán. Ya están en Australia y deben pagar por sus delitos allí». Abdul Manan fue detenido en seis ocasiones por los australianos, según reveló a la agencia AP, bajo la acusación de apoyar a los talibanes. 

La Corte Penal Internacional (CPI) también abrió en marzo una investigación sobre los presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad perpetrados en Afganistán desde mayo de 2003 por talibanes, fuerza de seguridad afgana y militares y miembros de la inteligencia estadounidenses. Washington rechazó la decisión de la CPI, pero no puede frenar la investigación.

Mikel Ayestaran/Corresponsal en Jerusalen

Fuente:abc.es

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