Publicado el 08/11/2019 - 07:02 Hs.

El Muro de Berlín y el Rock

La Caída del Muro de Berlín está cumpliendo 30 años. El rock contribuyó con ello

Este 9 de noviembre harán treinta años de lo que se recuerda como la Caída del emblemático Muro de Berlín. Desde 1961, a lo largo de veintiocho interminables años, esa infame pared forzó la separación de familias y estrechos vínculos de amistad, como si fueran dos mundos irreconciliablemente disímiles y con diferencias tan profundas que la reunión iba a terminar pareciendo utópica. Sin embargo, eran personas obligadas a la distancia y la disolución vincular, entre crueldades varias, que serían llevadas al extremo del fusilamiento para aquellos que se atrevían a querer cruzarlo. Un muro que, a la vez de construcción material real y concreta, también fue metáfora y símbolo de una Guerra Fría que era mucho más que las historietas y las películas de James Bond. Era la diferencia entre la libertad y la muerte. 

Quedó dicho que Berlín es la actual capital de Alemania. Que se fundó en 1237, y que fue, sucesivamente, capital del reino de Prusia, de la república de Weimar y del nefasto Tercer Reich, es decir de la Alemania nazi. Pero lo que adquiere relevancia es a partir de 1945, cuando quedará partida en dos, infame muro mediante, convirtiéndose una de sus mitades en la capital de una Alemania satelitaria de la Unión Soviética, y que impediría a través de cualquier extremo que sus habitantes se trasladaran a la versión occidental y libre. Y aunque inicialmente hubiese quedado dividida en cuatro partes, cada una asignada a los cuatro países aliados triunfantes, o sea EE. UU., Francia, Reino Unido y la URSS, los tres primeros se aunarán en una administración única, dando paso a lo que fue la República Federal de Alemania.

En 1961 la otra Alemania, la República Democrática, edificó un muro, a modo de frontera, de 144 kilómetros de largo, con el fin de aislarse y de evitar la constante emigración de sus habitantes hacia la parte occidental a causa de la miseria, la represión y la inseguridad. El 9 de noviembre de 1989 cayó dicho muro, retornando la libertad para sus habitantes orientales. Y un año después, la porción satelitaria alemana volvió a integrar una sola Alemania, con Berlín como la capital de todo el país. En el medio, entre Guerra Fría y cuasi fusilamientos, quedaron centenares de muertos que fueron acribillados al intentar escapar atravesando el muro.

El rock, como era esperable, también se manifestó explícitamente sobre Berlín, su historia, su significado y el famoso muro. No ya sólo sobre su estructura material sino sobre su fuerza metafórica. Como símbolo de la decadencia, la desesperanza, el desgarramiento, la decepción, y la ausencia de un futuro. Con ese fondo, Lou Reed edita como solista, anticipándose en 1973, “Berlín”, seguramente su disco más oscuro, caracterizado por la angustia y el relato de la tragedia. Y por verbalizarla como símbolo de la resistencia. 

Bruce Springsteen también colaboraría con su impronta rockera para lo que se vendría. Con sendas actuaciones tanto en el mítico Madison Square Garden de New York, en mayo de 1988, como dos meses después en la propia Alemania Oriental, The Boss formó parte de ese grupo de pensadores libertarios procedentes del rock, que el régimen soviético se esforzó siempre por silenciar. Autores que tuvieran eco, desde la prohibición y la clandestinidad, en la juventud rebelde que clamaba por libertad. Y que terminarían por alimentar el germen del derrumbamiento del ominoso Muro. Recordemos que Springsteen intentó, durante siete años, ser autorizado para tocar en Berlín Oriental. Recién lo conseguiría en 1988, cuando también lo lograrían Bob Dylan y Depeche Mode. Con el subterfugio de promocionarse el show del Jefe como “Concierto para Nicaragua”, 300 mil jóvenes presenciaron su mensaje, tan simple como directo: “No estoy aquí a favor o en contra de ningún gobierno. Vine a tocar rock and roll con la esperanza de que algún día todas las barreras sean derribadas”. Y, emocionado hasta las lágrimas, con “Chimes of Freedom” citó a Dylan: “Tañendopor los que sufren, cuyas heridas no pueden ser curadas. Por los incontables confundidos, acusados, maltratados, pisoteados, y peor. Y por cada persona ahorcada en todo el ancho universo, contemplamos los repiques de la libertad destellando”.

Un año antes, en 1987, David Bowie se presentó en Berlín Occidental tan cerca del Muro, que muchísimos de los del otro lado se arremolinaban para escucharlo, preocupando a sus autoridades por una posible fuga masiva. La consecuencia de ello fue que tuvieron que habilitar un campus destinado a escuchar esta música que tanto odiaban y temían. El gran cambio estaba comenzando a suceder. Al impulso de rockers que le cantaban a la libertad. El rock era un faro iluminando un camino cuya salida estaba bloqueada por un Muro interminable.

En la previa de la Caída, en el verano europeo de 1989, se celebró el Moscow Music Peace Festival, en favor de la paz y contra las drogas y el alcohol, reuniendo a Bon Jovi, Mötley Crüe, Ozzy Osbourne, Skid Row y Scorpions, entre otros. Dicha reunión mostró a la juventud soviética adhiriendo a lo que se vendría.

Scorpions, la citada banda alemana de hard rock, en 1990 grabó “Vientos de cambio”, y aunque su letra está ambientada en Moscú, desde el primer día fue tomada como himno esperanzado que relata la caída del Muro de Berlín: “Una noche de verano de agosto. Soldados que pasan, escuchando al viento de cambio. El mundo se está cerrando. ¿Has pensado alguna vez que podríamos estar muy juntos, como hermanos? El futuro está en el aire. Puedo sentirlo por todas partes”.  

También en 1990, a pocos meses de la caída del Muro, Roger Waters, el autor del disco “The Wall” en sus tiempos de Pink Floyd, lo presentó en vivo, en Berlín y ante 300.000 personas, en un escenario montado entre la Potsdamer Platz y la Puerta de Brandenburgh, acompañado por varios notables. Todo, para apoyar a la Memorial Fund que se creara para el alivio de los sobrevivientes de toda guerra en Europa. “The Wall”, en la ocasión, dio un paso más allá de la intención original de dicha obra para ser, también, otra metáfora del encierro, el padecimiento, la opresión y la posterior liberación de una ciudad, de un país. El Muro de Berlín ya había caído. 

Se cumplen 30 años de este hito que marcó un antes y un después en la Historia Contemporánea. El 9 de noviembre de 1989 finalmente se derrumbó el Muro de Berlín. Libres otra vez. Un mundo mejor parecía posible. Y el rock, siendo fiel a su esencia y postulados, colaboró manifiestamente para ello.

Por Ernesto Edwards

Filósofo y periodista

FILOROCKER

 

Escrito por: Ernesto Edwards

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