Publicado el 12/04/2019 - 07:00 Hs.

El rock y la Primavera de Praga

En la capital de República Checa se respira ese aire libertario que exhibió, a modo de rebelión y resistencia, en la recordada Primavera de Praga. El rock también acompañó.

Praga, ciudad que cuenta la leyenda tuviera una fundación mítica a partir de una visión y su castillo, es la capital de la República Checa (hoy separada de Eslovaquia), así como anteriormente lo fuera del Reino de Bohemia y de la República de Checoslovaquia. Situada a orillas del río Moldava, ha venido desarrollándose como una de las capitales europeas más importantes entre los siglos 18 y 19. En el siglo 20 padeció las dos guerras mundiales, la dictadura nazi y el totalitarismo soviético. No fue hasta la “Revolución de Terciopelo” y la caída del Muro de Berlín, en 1989, que Praga recuperó definitivamente la libertad, en el marco de la economía de mercado.

Pero antes de ello, entre el 5 de enero y el 20 de agosto de 1968, de lo queapenas ha pasado medio siglo, tuvo lugar lo que se conoció como “La Primavera de Praga”,el movimiento popular que entre estudiantes, trabajadores e intelectuales buscó liberarse, en plena Guerra Fría, del régimen soviético que los oprimía y sojuzgaba. Un totalitarismo burocrático asfixiante que sometía a su satelitario gobierno local. Pero este intento terminó, de un modo violento, con la invasión de la Unión Soviética y sus adláteres del Pacto de Varsovia, aplastando los afanes libertarios de apertura política, libertad de prensa y derechos sindicales, que recién tendría su concreción poco más de dos décadas después, con la caída del PC checo y la recuperación del estado de derecho.

1968 fue un año para recordar: el asesinato de Martin Luther King y las revueltas del Mayo Francés harían visibles la disconformidad de amplios sectores populares que venían siendo postergados, perseguidos o discriminados. Sin embargo, en un ambiente menos propicio, los checos se anticiparon y se plantaban en la calle para impulsar y sostener las reformas desestalinizadoras que el nuevo presidenteAlexanderDubček denominaba “socialismo con rostro humano”.

Como trasfondo y soporte cultural de ello se rebelaron intelectuales de vanguardia que ya venían destacándose en el mundo de la literatura checa, en la Unión de Escritores, como los reconocidos Milan Kundera(en su exilio parisino), con su afamado libro “La insoportable levedad del ser”, y Tom Stoppard, con su obra “Rock `N`Roll”. Ambos textos, publicados años después de los eventos de 1968, estuvieron ambientados en la “Primavera de Praga”. Como era de esperarse tampoco estuvo ausente de este movimiento el rock, en el mismo momento enque los afanes revolucionarios se sucedían. De más está decir que durante los años de plomo del comunismo checo la difusión del rock estuvo restringida, y que autores como John Lennon eran considerados subversivos, a la par de imperdonablemente imperialistas. Como generalmente sucede, ello propició que la creatividad de la juventud checa se intensificara y comenzaran a elaborar su propia banda sonora, la que acompañaría esa bella y doliente primavera.

Nada que ver con interpretar tonadas folclóricas checas. Esos jóvenes ya habían conocido el rock and roll de los ´50, que por entonces parecía inofensivo y hueco. Incluso se cantaban versiones en inglés y al régimen parecía no inquietarlo. Quizás por la gran cuota de ignorancia y brutalidad que suelen tener los dictadores. Claro que las prohibiciones importadoras hacían complicado conseguirse los instrumentos musicales correspondientes.

Precisamente en 1968, Checoslovaquia tuvo en Framus Five al primer grupo autóctono en grabar “Blues in Soul”, un álbum completo de rhythm & blues con cierta influencia sonora de Chuck Berry. Aunque los críticos coinciden en que el primer disco de rock checo fue obra del grupo Olympic grabando “Tortuga”. Pero los tanques soviéticos, y el consecuente control del politburó usó mano dura para limitar la industria discográfica, elaborando listas negras de grupos culturalmente rebeldes, sometiéndolos o prohibiéndolos. O haciendo que las canciones más críticas se editaran sólo en versión instrumental. Poco tiempo después, aún casi desde la clandestinidad y la ilegalidad, surgiría Flamengo, una banda imprescindible para entender en plenitud el rock checo, entre encarcelamientos, trabajos forzados e inevitables exilios.

Tampoco era posible vincularse, ni diplomáticamente ni nada, con Alemania Occidental. No fuera cosa que la juventud comunista se contaminara. Por esos días, también se impuso la difusión de “Lápida”, la canción de Petr Novák que involuntariamente anticipó qué sucedería con el intento reformista de los checos. Lo propio sucedería con “Vete a casa, Iván”, en la que Jaromir Vomáča cantaba: “¡Vete a casa, Iván! Te está esperando Natasha. Aquí las mujeres no te quieren. ¡Vete a casa, Iván, y no vuelvas!”, a modo de himno de protesta.

Un año después, en enero de 1969, el joven estudiante Jan Palach se inmoló en protesta, y decepcionado, por la manifiesta resignación del pueblo checo respecto del sometimiento a los soviéticos. La represión más dura contra el anticomunismlo había vuelto a instalarse, y pasarían muchos años de lo que se denominó “normalización”, hasta arribar a 1989 y su consecuente “Revolución de Terciopelo”.

Hoy día, caminar por Praga no es sólo recorrer la emblemática Plaza Wenceslao, el Reloj Astronómico, el Puente de Karlos, el Castillo, la Catedral de San Vito, o perdernos por Mala Strana. También implica, justamente en ese barrio, encontrarse con un símbolo de la resistencia checa, que todos conocen como el “Muro de John Lennon”. Una icónica pared situada en la Velkopřevorskénáměstí, que a comienzos de los ´80 era recurrentemente adornada con graffitis que focalizaban en la figura del pacifista pensador y rocker de Liverpool, y con fragmentos de letras de The Beatles. Este muro, que es propiedad de la Orden de la Cruz de Malta, tras el asesinato de Lennon en 1980 apareció pintado con la imagen del rocker y leyendas desafiantes a las autoridades comunistas. La policía las borraban, pero las pintadas reaparecían. En la actualidad el muro es considerado un monumento permanente a la rebelión y a la libertad de expresión. Nada más adecuado tratándose de uno de los principales exponentes del rock, del pacifismo y del pensamiento contemporáneo.

Por último, a modo de mensaje nos queda “Advertencia”, la canción que la banda chilena (¡oh!) Primavera de Praga, en la que avisaban: “Estoy temblando de vergüenza. No me dijiste que la noche iba a caer…” Sí, el epílogo violento de la Primavera de Praga fue el crepúsculo de la rebelión checa, aplastada por el totalismo de la barbarie soviética. Tendrían que pasar casi veinte años hasta la Caída del Muro de Berlín y la Revolución de Terciopelo.Parece mucho tiempo.

Por Ernesto Edwards

Filósofo y periodista

(desde Praga)

@FILOROCKER

 

Escrito por: Ernesto Edwards

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