Publicado el 09/10/2019 - 10:15 Hs.

En San Nicolás hablan de una fuerte demarcación en el precio de los alimentos

Para la mayor parte de los asalariados, la economía doméstica está sometida a una ingeniería de ajuste que permita que los ingresos alcancen para cubrir los gastos hasta el último día del mes. Una tarea cada vez más dificultosa en virtud del constante aumento del costo de vida en rubros en los que el ajuste tiene un límite, como es el caso de los alimentos.

En el cierre de la semana pasada, despensas y almacenes de San Nicolás se apuraban a remarcar el precio de los productos luego de recibir fuertes incrementos de los proveedores. En bebidas, por ejemplo, Quilmes (que también tiene la representación de Brahma y Stella Artois) aumentó un 15% el precio de las cervezas en lata y un 25% en el caso de las botellas. También Coca Cola incrementó el precio de su producto un 15%, y se espera que en el transcurso de esta semana Sprite y otras gaseosas de primera línea sigan el mismo camino. La Coca-Cola retornable de 2,5 litros se vende 81 pesos y la no retornable 125 pesos. “No puede costar una Coca el doble que un litro de nafta”, apunta uno de los comerciantes que accedió a hablar con EL NORTE.

“Todas las semanas recibimos productos con aumentos. Las galletitas y biscochos envasados nos llegaron con un 12 por ciento de incremento”, cuenta Fernanda, propietaria de una despensa en la zona centro. “La gente se espanta con cada aumento. Busca ajustar sus gastos, pero sabiendo que hay productos que no puede dejar de comprar porque algo hay que comer”, agrega.

También se espera un nuevo incremento en el precio de la yerba, que hoy se vende –depende de la marca– entre 90 y 110 pesos el paquete de medio kilo. Los productos derivados de la harina (fideos, prepizzas, pastas frescas, etc.) también aumentaron la semana pasada.

El sachet de leche La Serenísima se vendía la semana pasada a 47,50 pesos. Ayer ya se encontraba a 52 pesos, es decir, un 10% más caro. En tanto la leche Cotar se podía conseguir ayer a 45 pesos, aunque se aguarda que también esta marca actualice sus precios al cliente minorista. La rentabilidad del comerciante hoy estima en un 20% en el caso de la leche si tomamos en cuenta que el proveedor le vende al minorista el sachet de La Serenísima a 43,39 pesos y el precio sugerido al público es de $ 52.

“El problema no solo está en la caída de ventas sino en el incremento general de los costos. Hoy se me rompe el motor de la heladera y tengo que pensar en un gasto no menor a 60.000 pesos. O bien, si se rompe la bocha de la heladera, cambiarla cuesta cerca de 40.000 pesos”, cuenta Ricardo, otro almacenero de la zona centro. Este comerciante hoy paga una factura mensual de luz de 18.000 pesos, y ya abre el paraguas por lo que tendrá que pagar en verano. “Mi cálculo es que no me va a venir menos de 30.000 pesos”, asegura.

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