Publicado el 11/01/2021 - 06:55 Hs.

Hace cuatro meses

Hace cuatro meses, soñábamos más que esperábamos que enero de 2021, con el advenimiento de las vacunas, fuera el comienzo del fin de la pandemia.

Por  CLaudio Daniel Rosso

Los gobernantes anunciaban en muchos países que a fines de noviembre comenzaban las campañas de vacunación, y que rápidamente, comenzando por los más expuestos, todos recibiríamos nuestra dosis correspondiente que nos pondría a salvo del flagelo y la vuelta a la normalidad estaría al alcance de la mano.

Pero no. Las vacunas tardaron más de lo deseado en ser aprobadas aún en condiciones de emergencia; la logística no resulta nada fácil aun para países medianamente desarrollados; la producción de vacunas que se requiere para lograr el objetivo de inmunizar a por lo menos al 70% de la población mundial y así lograr frenar la enfermedad, supera la capacidad productiva de los laboratorios.

Para colmo se metió la política, y el diablo metió la cola.

El Papa Francisco en su mensaje navideño de este este año, dijo "...Rezo por todos los responsables de las naciones, empresas, organizaciones internacionales, para que promuevan la cooperación y no la competencia y busquen una solución para todos, vacunas para todos, especialmente para los más vulnerables y necesitados, en todas las regiones del planeta, en primer lugar los más vulnerables y necesitados".

En el mismo sentido se expresó la OMS reclamando a que los países más ricos desistan de sacar ventajas en la obtención de vacunas en detrimento de los de menos recursos.

"El nacionalismo vacunal perjudica a todo el mundo", subrayó Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS y lamentó que la vacuna solo haya llegado de momento a unos pocos países empobrecidos

Hoy el coronavirus duplicó su agresividad, generando una situación especialmente delicada en Europa, Estados Unidos y China.

El Reino Unido se encuentra directamente en situación límite después de que Londres realizara un desesperado pedido de ayuda al Gobierno británico ante un inminente colapso hospitalario por otro récord de muertes atribuido a una nueva cepa que se muestra más contagiosa y letal.

El servicio de salud pública británico emitió una alarmante previsión según la cual el 19 de este mes ya habrá un déficit de 2.000 camas de cuidados generales e intensivos, en tanto el país, el más golpeado de Europa por delante de Italia, registró 1.325 de nuevas muertes para un total de 79.833, con casi 3 millones de enfermos.

Estados Unidos, superó por primera vez el umbral de 4.000 fallecimientos por coronavirus en un solo día (4.085) para un total de 365.317 y 21,57 millones de infectados, con zonas de California, como el condado de Los Ángeles, el más poblado del país, transitando el tercer y peor pico de la pandemia.

China, a su vez, se vio sorprendida por un violento rebrote, el mayor en los últimos 6 meses, que obligó al Gobierno a confinar 2 ciudades del sur de la capital Beijing donde viven 18 millones de personas tras detectar allí 300 contagios.

Italia dispuso nuevas restricciones para cinco de las 20 regiones y mantendrá hasta al menos el 15 de enero el toque de queda nocturno de 22 a 5 a nivel nacional, con cierre estricto de todos los negocios a partir de las 21.

España, que superó los 2 millones de casos y suma 51.675 decesos, también entró en otro cono de sombras después que las autoridades advirtieran que se vienen semanas muy duras, con aumentos de contagios y hospitalizaciones.

Cuando está a punto de cumplirse un año del primer aviso de los casos de neumonía en Wuhan, se han observado nuevas variantes en Reino Unido y Sudáfrica que parecen ser más infecciosas y que han provocado nuevas restricciones y cierres de fronteras y ponen en jaque a los sistemas de salud.

La pregunta sale naturalmente ¿Las vacunas son útiles frente a las nuevas cepas?

Grandes ensayos clínicos han demostrado que casi todas las vacunas son altamente efectivas ante el SARS COV 2. Sin embargo, esas pruebas se realizaron antes de que la variante del Reino Unido comenzara su crecimiento explosivo.

Algunos afirman que podría disminuir la eficacia de la vacuna del 95% a algo así como el 80% o el 85%», lo cual sería un efecto modesto, no dramático.

Sin embargo, Kristian Andersen, profesora del Departamento de Inmunología y Microbiología de Scripps Research Andersen expresó: «No deberíamos llegar

inmediatamente a la conclusión, como muchos han hecho, de que no es una preocupación», «Simplemente no lo sabemos en este momento, pero deberíamos saber más pronto».

Los especialistas de la OMS insistieron en que las vacunas del COVID-19 ofrecen una luz de esperanza, pero todavía es prematuro hablar del final de la enfermedad.

Soumya Swaminathan, Científica Principal de la OMS, es clara al respecto, “en los próximos meses, las personas que reciban la vacuna tendrán que seguir tomando las mismas precauciones, como el uso de mascarillas y el distanciamiento social. Todavía se está estudiando si las vacunas, además de evitar que enfermes, previenen que te infectes y pases lainfección”, explicó “De momento la gente que se ha vacunado tiene que seguir tomando las mismas precauciones hasta que se logre la inmunidad de grupo".

Para Michael Ryan, director del área de emergencias de la OMS “El principal objetivo de la primera ola de vacunación es evitar enfermedades graves y muertes, proteger a los sanitarios y personas vulnerables. Eso sería un gran paso en devolver el mundo a una cierta normalidad. La existencia de una vacuna, incluso muy eficaz, no garantiza la erradicación de una enfermedad. Es una barrera muy alta que saltar. Primero hay que enfocarnos en salvar vidas y controlar la enfermedad para que las sociedades puedan volver a la normalidad y entonces intentaremos el gran desafío de erradicar el virus, pero ahora mismo, con las herramientas que tenemos es imposible decir cuándo ocurrirá"

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