Publicado el 08/03/2019 - 07:00 Hs.

Karl Jaspers, la culpa y el rock

Filósofos como Jaspers reflexionaron sobre la culpa. Desde su perspectiva, es la que han tenido el pueblo alemán avalando el nazismo, o distintos actores políticos hasta nuestros días. El rock también se ocupa de ella.

Para el Psicoanálisis, la culpa es el sentimiento consciente o inconsciente de indignidad que sería la forma bajo la cual el Yo percibe la crítica del Superyó. Es decir, la personalidad en su conjunto padeciendo los reclamos de la conciencia moral, que tiende a castigarnos de modos diversos ante la percepción de haber cometido un acto inapropiado. Cuando el superyó de alguien es demasiado laxo, o poco rígido, tolerándose sus propios actos inmorales, o tomándolos como naturales, a ese sujeto se lo denomina “psicópata”. 

Para el rocker español Fito Cabrales, respecto de jueces y políticos, decía: “Nadie es culpable de nada”. Confirmando esto de que la psicopatía es una característica bastante generalizada de la clase política y en el ámbito judicial, y de cómo se hacen los desentendidos, transfiriendo culpas y responsabilidades.

Moliere creía que lo que cuenta no es sólo lo que uno hace sino también lo que se omite. Somos responsables no sólo de lo que realizamos sino también de lo que dejamos de hacer. Especialmente cuando sabemos cuál es el camino correcto. Casi como el pecado de omisión. 

En “El Simbolismo del Mal”, Paul Ricoeurafirmaba que “la conciencia de la culpa constituye una verdadera revolución en la experiencia del mal; lo que es lo más importante ya no es la realidad de la deshonra, la violación objetiva de la prohibición o el dar rienda suelta a la venganza por esa violación, sino el mal uso de la libertad”, que es lo que nos distingue como humanos, y nos hace responsables de la elección de cada uno de nuestros actos voluntarios. 

Por el contrario, Hanna Arendt, con su polémico “Un informe sobre la banalidad del mal”, consideraba la existencia de personas que actúan conforme a reglas del sistema al que pertenecen sin deliberar sobre actos y consecuencias, sólo compelidos por cumplir las órdenes recibidas. Lo cual liberaba de considerarlos crueles o malvados. Es lo que algunos entendían como “obediencia debida”, fórmula que pretendía justificar lo absolutamente inaceptable.

Zigmund Baumanestableció que negar las culpas de los demás nos inhabilita como testigos de una realidad de la que todos somos espectadores del mal. Y tanta negación genera culpas a un nivel tal que provoca negaciones mayores, y una percepción distorsionada de lo que nos sucede.

Uno de los más esclarecedores trabajos sobre la culpa lo desarrolló el filósofo contemporáneo Karl Jaspersen “El problema de la culpa”, publicado como reflexión sobre el comportamiento pasivo del pueblo alemán durante el Holocausto nazi, al que le atribuía un grado de responsabilidad por no haber hecho nada para oponerse a un estado, aún por sobre la excusa de considerarse sometidos al poder hitleriano, no haciendo nada por rebelarse. Jaspers, entonces, estableció cuatro tipos de culpa. 

Una es la Culpa criminal, que es la que tienen todos aquellos responsables de infringir las leyes, como las que condenan cualquier violación a los derechos humanos. Estas personas deben ser debidamente procesadas a nivel judicial. La culpa moralla sostiene toda persona que, con sus acciones u omisiones, lesione gravemente a otra, debiendo ser juzgado por su propia conciencia. La culpa políticasurge de los actos del gobierno, cuando también por acción u omisión se involucran en graves violaciones a los derechos humanos. Por último, la culpa metafísicaalude a nuestra responsabilidad solidariamente humana por toda injusticia que sucede en el mundo. Según esta culpa, si no actuamos, pudiéndolo hacer, para impedir una injusticia, nos hacemos igualmente responsables. Para Jaspers, todos seríamos responsables por todos los crímenes cometidos en el mundo, pero “especialmente por los crímenes que se cometen en su presencia o con su conocimiento. Cuando no hago lo que puedo hacer para evitarlo, soy cómplice”.

El líder soviético Gorbachovplanteaba, en 1985, la necesidad de una “glasnost”, es decir una mayor transparencia que liberara la autocensura de la prensa para criticar debidamente la “troika” que proponía como salida del decadente y fracasado régimen comunista. Poco tiempo después, Bettino Craxi, político socialista italiano que llegara al poder de su país, fue descubierto, en un proceso que se conoció como “Mani pulite”, al frente de una extensa red de corrupción política. Juzgado y condenado, huyó de Italia, hasta su muerte.

El rock no podía ser ajeno a este tema. Desde las letras en español, desfilan “Culpable” (La Beriso): “Y vos, y vos siempre serás culpable de que ya no me quieras parar por tantas copas rotas”. “Culpables” (Cadena Perpetua) “Y aunque soy culpable al fin de crear tanta ilusión…” “Culpable” (Héroes del Silencio) “Ir más allá de lo permitido, por los fluidos que recorren el cuerpo. Renunciarás a las costumbres. Y, sometidos, la procesión irá por dentro”.

Y también en inglés, que ofrece, con su idioma, diferentes alternativas conceptuales y semánticas. Para la idea del sentimiento que puede experimentarse por la culpa, no aplican ni guilty, ni culpability, ni fault. Es remors o regrets. Así podremos entender de qué se trata con autores como Kurt Cobain. En “All apologies” (Nirvana) desesperanzado anuncia: “Yo cargaré con toda la culpa”. También con “Guilty” los Stone Temple Pilotsse confiesan: “Date cuenta: soy culpable en mis caminos”. Con “Guilty conscience” el rapero Eminemrelata la historia de un joven delincuente: “Pero en el camino tiene un repentino cambio en su corazón. Y, repentinamente, su conciencia entra en juego”. En “Guilty all the same”, los de Linkin’ Parkhacen una cruda descripción: ”Culpable de todas maneras. Y bastante enfermo como para avergonzarte”. Infaltable el clásico “Not guilty”, la de Harrison con The Beatles. También “No remorse” (Metallica) “No hay piedad para lo que hacemos”. Finalmente, para revisar “Is This The Life We Really Want?”, del hoy polémico y desacreditado Roger Waters.

Va otra vez. Mientras tanto, para cerrar lo que piensa el rock de los políticos y de los jueces, Fito Cabrales, a través de Fito & Los Fitipaldis,sigue haciendo sonar eso de que “nadie es culpable de nada”.Casi como pensando en esa deplorable doctrina garantista que deja a los delincuentes sueltos, en la calle. Que es lo mismo que decir que nadie se hace cargo. Y que pase el que sigue.

 

Por Ernesto Edwards

Filósofo y periodista

@FILOROCKER

Escrito por: Ernesto Edwards

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