Publicado el 08/02/2019 - 13:00 Hs.

La familia Espona pone a la venta la histórica compañía Pastas Gallo

La empresa, líder de su sector, está valorada en alrededor de 200 millones

La familia Espona, propietaria de la totalidad del capital de Pastas Gallo, ha puesto a la compañía en el mercado para explorar el interés de los fondos de capital y las multinacionales del sector alimentario en adquirir al líder español del sector de la pasta. El pro­ceso, según cuatro fuentes sol­ventes, está totalmente lanzado. 

“Llevan meses trabajando en ello y se espera la distribución del cuaderno de venta entre los potenciales inversores antes de dos semanas”, comentó ayer una de las fuentes. Por su parte, una portavoz de Pastas Gallo respondió con un “sin comentarios” a la llamada y a las preguntas de este diario sobre la cuestión.

Fuerte interés

Los fondos de capital y las multinacionales alimentarias son los compradores naturales

Pastas Gallo, fundada en 1946 por José Espona Pallarés en Rubí (Barcelona), pertenece a los hermanos Pedro Antonio, Pilar, Fernando, Silvia y Carlos Espona Massana. Todos ellos forman parte del consejo de administración y trabajan en la actualidad en la compañía, cuyo presidente y director general es Pedro Antonio. Carlos y Fernando están al frente de la dirección financiera e industrial, respectivamente, Silvia es la responsable del departamento de comunicación y marketing y Pilar se encarga del de compras. 

El mayor de la familia, José María, que era el consejero delegado y quien llevaba las riendas del negocio desde el fallecimiento del fundador en 1997, vendió sus acciones al resto de sus hermanos en el 2012, un año después de la muerte de su madre. Desde entonces, cada uno de los cinco hermanos que permanecen tiene el 20% del capital del grupo.

En los últimos años, Pastas Gallo ha protagonizado todo tipo de rumores sobre una posible venta, como cuando en el 2017 trascendió un presunto interés de las dos hermanas –Silvia y Pilar– por desprenderse de sus participaciones. Pero nada salió adelante, en buena medida porque los intereses de los cinco miembros de la segunda generación no estaban alineados.

Origen

Gallo fue fundada por José Espona Bañarés en Rubí en 1946

En estos momentos, todo es distinto. “Hay un cambio de escenario en la familia y se ha llegado a una decisión unánime por la que todos están abiertos a escuchar propuestas de forma conjunta”, comentan fuentes conocedoras de la situación. Uno de los factores que también puede haber influido es el relacionado con el gobierno corporativo: hay cinco accionistas con el mismo capital y edades comprendidas entre los 40 años largos de Carlos y los algo más de 60 de Pedro Antonio) y una tercera generación muy numerosa. Las decisiones en este tipo de compañías son, a veces, difíciles de tomar.

Pastas Gallo es el líder del sector, tiene tres fábricas en España, unas ventas consolidadas de 200 millones de euros y un beneficio bruto de explotación (ebitda) de alrededor de 20 millones. Las primeras exploraciones de los asesores de la empresa han constatado que puede existir un fuerte interés en la compañía.

El grupo en cifras

Factura 200 millones; logró 20 millones de beneficio bruto en 2018; y emplea a 420 trabajadores

Si ese apetito se confirma y hay competencia por llevarse la operación, el precio total de Pastas Gallo podría superar los 200 millones de euros, el equivalente a multiplicar por diez el ebitda. A favor de la empresa juega el hecho de que la liquidez de los fondos de capital está en máximos y que Pastas Gallo es una buena empresa, con una marca líder y muy reconocida –la sexta de España en el ranking anual de la consultora Kantar– y rentable. En el plano negativo se encuentra la fortísima presión de las marcas de la distribución y el tamaño de Pastas Gallo, que no es ni muy grande ni pequeña.

Por eso, el interés más evidente del mercado es el que pueda proceder de los fondos, que busquen inyectarle recursos para crecer, o las empresas del sector, intere­sadas en entrar en España o di­versificar su gama de producto. En los próximas semanas y meses ya se verá si el proceso avanza, llegan las ofertas concretas y –eventualmente– la familia toma una decisión y vende.

Lalo Agustina, Blanca Gispert, Barcelona

Fuente:lavanguardia.com

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