Publicado el 30/08/2019 - 07:00 Hs.

La justicia, los abogados y el rock

En Argentina, cada 29 de agosto de celebra el Día del Abogado. Recordemos por qué, revisemos el concepto de Justicia, y cómo se vinculan con el rock.

Muchos recordamos que la Federación de Colegios de Abogados, decidió en 1958, con Frondizi como presidente, que cada 29 de agosto sería recordado como el “Día del Abogado”. La decisión se debe a que tal fecha, pero de 1810 fue el natalicio, en Tucumán, de Juan Bautista Alberdi, quien sería reconocido como uno de los intelectuales más importantes del siglo 19, junto a varias celebridades más, todos ellos opositores a Juan Manuel de Rosas. Con la caída del rosismo fue que Alberdi escribió su célebre “Bases”, antecedente principal para la Constitución Argentina de 1853.

En la Grecia Clásica se consideraba que algo es justo cuando no interfiere con el orden al cual pertenece. Es justo si cada cosa ocupa su lugar en el universo. Cuando ello no ocurre, la justicia es la encargada de restaurar el orden originario, corrigiendo y castigando la desmesura. Allí empezaron a tallar diferentes filósofos, cada uno con su criterio, sofistas incluidos. Y debatiendo entre lo que es justo por naturaleza y lo que es por convención. Para Platón, el injusto no puede ser feliz. La justicia es condición de la felicidad, y debe reinar en la República.Aristótelesdistinguirá entre justicia distributiva, que reparte equitativamente, y justicia conmutativa, que regula las relaciones entre los ciudadanos. Sí, a cada cual lo suyo, señores. Después vendrán todos los demás, pero reparemos un momento en el jurista romanoUlpiano, que afirmaba que la justicia es la disposición permanente de la voluntad de restituir a cada uno su derecho. Y tenía razón. Queda claro que generalmente no podemos solos para conseguirlo. Necesitamos de los abogados.

Habitualmente entendemos que un abogado es aquel que, tras una adecuada formación profesional universitaria está en condiciones de asesorarnos o representarnos en situaciones de corte jurídico. Y defendernos de tal modo que se asegure nuestro derecho a un trato y juicio justos. El conflicto puede sobrevenir cuando descubrimos que los abogados, para tales fines, sólo aseguran los mejores medios pero no así el resultado de su labor. Y, claro está, nos vaya como nos vaya, ellos siempre terminarán cobrando sus honorarios. Lo que parece razonable, pero que no siempre deja conformes ni contentos a sus clientes.

De todo lo dicho, el rock también se ocupó. Vayamos por partes. Si quisiéramos confeccionar un catálogo de canciones rockeras que focalizan en la profesión de abogado, la lista sería numerosa. Convengamos, además con que no cuentan con buena prensa. Tampoco el Poder Judicial, dicho sea de paso. Por ello es conveniente hacer una selección de las más destacadas, y tratar de interpretarlas.

En el orden internacional Bob Dylanse ocupó del tema en “Hurricane”, el clásico en el que describe cómo el campeón negro de boxeo es traicionado. Lo mismo “Law Man”, de Jefferson Airplane, “I fought the Law”, The Clash, y el emblemático “The Trial”, de Roger Watersliderando Pink Floyd. Bob Segeren “U. M. C.” la tenía clara, y en un abordaje cuasi sociológico decía: “Necesito ser un abogado, doctor o profesor. Un miembro de la clase media”.

Se destaca “Justice for all”, de Metallica, con un revelador texto: “Salas de justicia pintadas de verde. Hablando de dinero. Los lobos poderosos acosan tu puerta. Escucharlos acechar. Pronto complacerás su apetito. Devoran. El martillo de justicia te aplasta. Lo último en vanidad, explotando su supremacía. No puedo creer las cosas que dices. No puedo creer, no puedo creer el precio que pagas. Nada puede salvarte. La Justicia está perdida. La Justicia está violada. La Justicia se fue. Tirando de tus cuerdas la justicia está hecha. Buscar que no gane la verdad lo es todo. Lo encuentro tan sombrío, tan verdadero, tan real”.

Los Auténticos Decadentes, en “La marca de la gorra” satirizaban un tema que hoy día ya no es más un chiste: “Con el corazón le dije que la amaba. Buscate un abogado y empezá a rezar, que vas a ir preso porque es menor de edad”. En “Alta Suciedad” Andrés Calamaroratificaba su desconfianza hacia el profesional del Derecho: “Señor banquero, devuélvame el dinero. Por ahora es lo único que quiero. Estoy cansado de los que vienen de amigos y sólo quieren rellenarme el agujero.Por ahora no les debo ni la hora. Cool, baby, me dice mi abogada. Que por ahora no ha pasado nada. ¡Alta suciedad! (basura de la alta suciedad). No se puede confiar en nadie más”. En “El abogado”, Científicos del Paloideologizan el tema, y piensan en esos patriotas que además fueron abogados: “Un intelectual de esos que van armados. Es más difícil engañar a un pueblo informado”. Claro, piensan en Manuel Belgrano.

Parece más un grotesco a mitad de camino entre la abogacía y el rock, pero debe mencionarse la existencia de Rock Nacional Jurídico, una banda encabezada por un veterano profesor universitario que utiliza el género como soporte musical de letras que pretenden divulgar especificidades jurídicas. Sus canciones son, entre otras, “Principio de Concurrencia Profesional”, “Jueces que escuchen”, “Honorarios concursales”, “Perención”, “Divorcio Expréss”, “Jurígeno”, y así. Pero todo de escaso valor artístico y rockero.

Un paréntesis personal. No tengo el hábito de dar consejos. Pero sí experiencia en el tema. Hay varios abogados en mi familia. Y he transitado numerosos juicios. Ahí va: la cantidad de comunicaciones e insistencias con tu profesional no tiene relación directa con que tu trámite se acelere ni es proporcional con las posibilidades de éxito en tu reclamo. Ya lo cuestionaba Shakespeare. Eso de “la lentitud de los tribunales” es estrictamente cierto.

La última. El abogado, por serlo, así como el médico y tantas otras profesiones, no es “doctor” por haberse graduado. Es sólo abogado, que no es poco. Para ser propiamente doctor requeriría aprobar una tesis de doctorado. El argumento que esgrimen es que existiría una acordada de la Corte que los habilita para tal tratamiento. En tantos años, nadie la vio realmente ni pudo acercar una copia. 

Si estamos disconformes, la alternativa es cambiar de abogado. Aunque la sabiduría popular advertía acerca de que no es bueno cambiar de caballo a mitad del río. Del modo que sea, así como en el rock, en este rubro también es complicado ponernos de acuerdo. Aunque la impresión generalizada sobre la Justicia, y cómo se imparte a aquellos que no se sientan con los poderosos, Bob Dylanla describió mejor que nadie: “Pero luego lo llevaron a la cárcel, donde intentan convertir a un hombre en un ratón. Todas las cartas de Rubin fueron marcadas de antemano. El juicio fue un circo de cerdos. Nunca tuvo una oportunidad. El juez convirtió a los testigos de Rubin en borrachos de los barrios bajos”.Así de claro.

 

Por Ernesto Edwards

Filósofo y periodista

@FILOROCKER

Escrito por: Ernesto Edwards

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