Publicado el 10/11/2020 - 06:26 Hs.

Los fallecidos menores de 65 años suben hasta el 10,2 por ciento en la segunda ola

La segunda ola de la pandemia está golpeando más a los menores de 65 años que la primera

Es uno de los datos más llamativos que se observan en la evolución de esta crisis sanitaria, en la que se ha producido ya un exceso de mortalidad de más de 65.000 personas, según se desprende de la última actualización del Instituto Nacional de Estadística (INE). 

En la primera ola, desde la semana del 9 de marzo hasta el 24 de mayo, murieron 48.721 personas en España, según los datos de exceso de mortalidad, que mide el número de fallecimientos que se producen por encima de lo estimado, a partir de lo ocurrido en los años previos. La pandemia golpeó de forma especial a los mayores de 65 años: el 93,52 de los fallecimientos fueron en ese tramo de edad. O dicho al revés, solo el 6,47 por ciento de los que perdieron la vida en aquellos meses tenían menos de 65 años. 

¿Qué está ocurriendo en esta segunda ola? Después del primer envite de la pandemia se produjo un periodo valle, que se prolongó durante todo el mes de junio, con datos negativos de exceso de mortalidad. A principios de julio, la curva volvió a cambiar de tendencia, aunque desde el Gobierno se tardó mucho más en reconocerlo. De hecho, fue el 5 de julio cuando Pedro Sánchez, en un mitin en Bilbao, dio por derrotado al virus, pidió calma ante los rebrotes y animó a «ganar la calle». 

Pues bien, desde ese momento, la segunda ola de la pandemia se ha llevado por delante un total de 18.250 vidas, de las que 1.860 tenían menos de 65 años. Son un 10,19 por ciento del total de muertes por la pandemia en este periodo. Es decir, los fallecidos en ese tramo de edad están teniendo más peso que en la primera ola. 

Entre los 40 y los 49 años, han muerto en estos últimos meses 252 personas. Y otras 90 que tenían entre 30 y 39 años, mientras que en la primera ola fueron 62. Desde julio también han muerto 37 personas que tenían entre 20 y 29 años, otras 13 que estaban entre los 15 y los 19 años, y 16 chicos y chicas de 10 a 14 años. Son datos muy crudos que reflejan que el coronavirus, aunque ataque sin piedad a las personas mayores, puede ser mortal también en algunos casos para los más jóvenes. 

Muertes en residencias

Pero la mayor crueldad de esta pandemia se sigue produciendo en la tercera edad. Y sobre todo hay un drama que sigue ahí: el de las residencias de mayores. Según los datos de exceso de mortalidad extraídos del INE, a partir de la información facilitada por los registros civiles de toda España, de las 65.763 personas que han muerto en la pandemia, un total de 61.846 tenía más de 65 años. Y de ellos, 21.606 perdieron la vida en residencias de mayores. Es decir, uno de cada tres muertos en la pandemia dieron su último suspiro en uno de esos centros residenciales por toda España. 

Los porcentajes no son homogéneos en todas las comunidades autónomas. En el conjunto de España, el 32,85 por ciento de los fallecimientos se han producido en las residencias. Por encima de esa media hay 11 regiones. La comunidad donde más decesos se han registrado en ese tipo de centros, en términos porcentuales, es Navarra: el 55,42 por ciento de sus muertes en la pandemia se han producido en residencias. Le sigue Cantabria: la mitad de sus fallecimientos se registraron en residencias. 

Son datos llamativos, pues el foco informativo se ha centrado de forma casi exclusiva en la Comunidad de Madrid, con datos totales siempre más elevados, por su gran población. Pero en términos relativos, en esta región murieron en residencias el 33,7 por ciento. 

Las regiones con porcentajes más pequeños de fallecimientos en esos centros de mayores son Canarias (4,05 por ciento), Murcia (11,49 por ciento), Comunidad valenciana (16,46 por ciento) y Andalucía (19,26 por ciento). 

Fallecidos en segunda ola

Si se observan los datos totales de fallecidos en la segunda ola, también puede hacerse una tabla de comunidades. De los 18.250 casos registrados como «exceso de mortalidad» desde principios de julio, un total de 3.366 se han producido en Andalucía, 3.048 en Cataluña, 2.144 en la Comunidad de Madrid, 1.729 en la Comunidad Valenciana y 1.672 en Castilla y León. 

Para analizar el impacto en cada región es más efectivo acudir al índice de mortalidad, que refleja el número de muertos por cien mil habitantes. En el conjunto de España, ese índice en la segunda ola se sitúa en 38,56, por debajo del 102,94 que se registró en la primera. 

Desde julio, nueve comunidades tienen un índice de mortalidad por debajo de la media nacional, además de Ceuta y Melilla. Son Baleares (28,74), Canarias (20,96), Cantabria (25,07), Comunidad Valenciana (34,38), Galicia (28,27), Comunidad de Madrid (31,78), Murcia (30,31), Navarra (31,38) y País Vasco (21,56). 

El índice de mortalidad más alto en España se registra en Aragón: 83,21. Castilla y León no queda muy lejos: 81,75. Como se puede comprobar, son datos mucho peores que los de Madrid, la región en la que el Gobierno ha querido poner el foco de la polémica desde el primer momento. 

El índice de letalidad mide el número de fallecimientos por el número total de contagiados. En la segunda ola, ese índice se sitúa en el 2,15 por ciento en el conjunto de España. Hay 11 comunidades por encima de esa media: Andalucía (3 por ciento), Aragón (2,29), Asturias (4,87), Baleares (2,59), Canarias (3,37), Castilla y León (2,96), Castilla-La Mancha (2,63), Comunidad Valenciana (4,02), Extremadura (3,77), Galicia (3,11) y La Rioja (2,54). 

Las regiones con menor índice de letalidad son Navarra (0,79 por ciento), País Vasco (0,92) y Comunidad de Madrid (1,09). La región gobernada por Isabel Díaz Ayuso está, por tanto, por debajo de la media en este segunda ola en el índice de mortalidad y en el índice de letalidad, y en la media en los fallecidos en residencias.

Mariano Calleja/Madrid

Fuente:abc.es

 

Comentarios

Los comentarios aquí publicados son responsabilidad de sus autores.
Norte Bonaerense se reserva el derecho de administrarlos.

Publicado en

Localidad