Publicado el 11/10/2019 - 07:00 Hs.

No hay Soda sin Cerati

Zeta Bosio y Charly Alberti anunciaron un nuevo reencuentro de Soda Stereo en el marco de una serie de conciertos titulada “Gracias Totales – Soda Stereo”. Imposible. Falso. Ya no habrá nunca más Soda sin Gustavo Cerati.

Leemos titulares como los del diario “El País” de España, que afirman: “La banda argentina Soda Stereo regresa a los escenarios”. Caramba. Un diario que claramente desinforma. Similar despropósito el de “Clarín” de Argentina: “Vuelve Soda Stereo”. Pero, en realidad, la posibilidad de un regreso de Soda se terminó cuando Gustavo Cerati se murió. Así de claro. Y esta afirmación es independiente de que, de cualquier manera, la venta de tickets para los recitales programados termine siendo un gran éxito. ¿Pero estarán comprando entradas para ver qué espectáculo? Porque no hay dudas de que no será para ver una nueva reunión del mítico trío. 

Repasemos qué era Soda Stereo. Fue nada más (y nada menos) que un dúo de bajo y batería que sólo existió para acompañar musicalmente a un gran compositor, cantante y guitarrista llamado Gustavo Cerati. Y que sólo con la presencia de los tres daban vida a esa marca registrada. Se dice también que será una gira homenaje. Parece, más bien, un auto homenaje a los propios bolsillos de Zeta Bosio y Charly Alberti. Ahora bien, ¿está mal que se quieran embolsar una buena recaudación estos dos muchachos, junto a lo que le tocará -por derecho propio- a su heredero Benito Cerati? Obviamente que no. Lo que sí es indudablemente un engaño, una conducta dolosa, es promocionar dichos encuentros como ”el regreso de Soda Stereo”.

Pensemos un poco más. ¿A alguien se le ocurriría reunir Pappo´s Blues sin Pappo, Los Abuelos de la Nada sin Miguel Abuelo, Sumo sin Luca Prodan? Ya Virus fue lo suficientemente triste y pobre sin Federico Moura. Distinto fue el caso de Vox Dei, marca permanentemente usurpada por Willy Quiroga en cada interregno que se alejaba Ricardo Soulé, su indiscutido líder ideológico, porque las reuniones sí eran posibles. Lo mismo lo de Rata Blanca, que cada dos por tres se quedaban sin su vocalista Adrián Barilari, pero seguían adelante porque el conductor del grupo, por excepción, era su guitarrista Wálter Giardino.

Soda Stereo sin Cerati será apenas un remedo patético, un show de músicos impostores que intentarán hacer de cuenta que están realizando lo correcto. En todo caso será un tributo a Gustavo Cerati. Pero nunca “el regreso de Soda Stereo”. 

En 1994 los tres Beatles supérstites, Paul, George y Ringo, se reunieron para trabajar entre ellos una grabación casera de John Lennon, nunca terminada ni definitiva, con la idea de editar lo que publicitaban como el próximo “disco nuevo” de The Beatles. Un disparate. Sin Lennon vivo, presente, interactuando y aportando su originalidad, su creatividad y su reconocible rebeldía, en la clásica e incomparable química de los Fab Four de Liverpool, nada de eso era posible. Todo era por la fantasía de volver a ser. Y de allí surgieron esos engendros compilatorios que fueron los “Anthology”. Y ese supuesto “tema nuevo” que conocimos como “Free as a bird”, con estreno de clip incluido.

Esto de Soda no está pensado como alguna vez ocurrió con un auténtico homenaje que se hizo a Freddie Mercury en el marco del sello de Queen, con un show que convocó como vocalistas, entre otros, a Axl Rose y Elton John. Pero nadie estaba pensando en una gira, aunque estuvieron tentados de ingresarlo a George Michael como reemplazo. Hablando de Rose, ya bastante indigerible era verlo liderando un fantasmal Guns N´Roses sin su imprescindible violero Slash. Caso diferente fue el de Led Zeppelin, que aunque John Bonham era muy querido por el público, por haber sido el baterista, y no el guitarrista Jimmy Page o el cantante Robert Plant, pudieron seguir varios años más como banda.

“Una nueva última vez”, anuncian Bosio y Alberti. Y que “Gustavo es una ausencia presente”, como si con esa poco ingeniosa fórmula y craso slogan se pudiera justificar tal fin. Afirman que van a evocarlo e invocarlo, cual improbable y ridícula sesión espiritista. El cronograma anticipa el Campo Argentino de Polo el próximo 21 de marzo como cierre de lo que tendrá inicio el 29 de febrero en Bogotá, y que continuará el 7 de marzo en Santiago de Chile y el 12 del mismo mes en Ciudad de Méjico. A modo de cantantes “invitados” estarían entre otros Richard Coleman, Andrea Echeverri, Juanes y Benito Cerati. Y como atracción principal Chris Martin, el carismático frontman de la británica Coldplay, que un par de años atrás sorprendiera con el cover sobre “De música ligera”. Es de destacar que inicialmente intentaron promocionar los encuentros como si Martin fuese el único reemplazante de Cerati, algo que sí hubiese sido para evaluarlo un tanto diferente. Pero no parecía serio pensar que el inglés podría aprenderse un repertorio de veinticinco canciones y cantar por más de dos horasseguidas. No será así, y ni siquiera se sabe si estará presente o sólo será una imagen y sonido de alguien que aparecerá en las pantallas de los estadios a través de una grabación. Tal la seriedad de la organización.

Por si hace falta recordemos que el pobre Cerati se murió en 2014, después de agonizar inconciente durante años, producto de sus propios desarreglos existenciales. Músico y creador de excepción. Eso es indiscutible. Pero no es el fondo de esta nota. En todo caso, para otro momento.

Lo cierto es que no hay vuelta posible de Soda Stereo. Lo que se viene no será el circense “El Sep7timo día” ni, mucho menos, la gira “Me verás volver” del 2008. En algún momento, cuando se disolvió The Police, la leyenda cuenta que se le propuso al mismísimo Gustavo Cerati que sustituyera a Sting en una gira. Con buen tino, dijo que no. 

Hoy, ante el hecho consumado, los asistentes presenciarán un gran simulacro, una mentira. Con el grotesco de Bosio pegando saltitos sobre el escenario y el inexpresivo Alberti batiendo los parches. ¿Será por dinero, será porque necesitan de la embriaguez del aplauso y la ovación, abusándose de que vivimos en la era de la nostalgia y el revival? Difícil establecerlo. Lo que es seguro es que no te dan ganas de decirles “Gracias totales”.

Por Ernesto Edwards

Filósofo y periodista

@FILOROCKER

Escrito por: Ernesto Edwards

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