Publicado el 08/01/2021 - 08:29 Hs.

Ratones Paranoicos, el documental

Netflix acaba de estrenar “Rocanrol Cowboys”, el documental sobre Ratones Paranoicos. Recorramos su historia y su papel en el rock nacional. Y una breve anécdota personal

Por Ernesto Edwards / Filósofo y periodista @FILOROCKER

 

"El rock and roll es un estilo de vida, una forma de vivir”, arranca un muy joven Juanse al comienzo del documental, y define todo, manejando el concepto y el fondo de esta actitud contracultural. Dando así el pie para seguir hablando de rock. Y de los Ratones, obviamente. Con “Rocanrol Cowboys”, luego de ver la serie de la misma plataforma técnicamente muy buena pero temáticamente irritante, como “Rompan Todo”, deshilachada por la megalomanía de un productor exitoso como músico pero uno más en el universo del rock latinoamericano, la llegada de este documental es una bocanada de aire fresco.

Hace ya casi un cuarto de siglo, a finales de 1996, luego de haber tenido un primer contacto en Rosario con Ricardo Soulé cuando se presentó en el teatro El Círculo, el autor de esta nota estaba en la ciudad de Buenos Aires invitado por los Vox Dei para lo que sería su gran show en el porteño Gran Rex, donde tocarían “El regreso de la leyenda” y todos sus clásicos, con el atractivo de invitados especiales como Andrés Calamaro, Walter Giardino y Edelmiro Molinari. Por esos días, Juanse, el vocalista líder de Ratones Paranoicos, estaba craneando “Expreso Bongo”, su disco debut como solista, y era una buena ocasión para una nota exclusiva para los medios en los que este crítico trabajaba, y especialmente para presentarlo en “Filorock”, el programa propio que conducía. 

Nos encontramos en el departamento de su tío, que era una especie de informal representante, allá por barrio Belgrano. Juanse llegó tarde y desganado, quejoso porque se le había demorado el remís, y todo en pose de estrella de rock (que por cierto ya lo era, con numerosos buenos discos editados). Por entonces yo tampoco era muy paciente. Iniciamos una charla convencional, y sin avisarle cuál era mi formación universitaria, y conociendo que él había pasado por la UBA estudiando Ciencias Políticas, incliné la conversación hacia Hegel y Marx, y Juanse se despachó a gusto, con especial interés y entusiasmo, sobre “La Fenomenología del Espíritu”, haciendo consideraciones diversas sobre la Filosofía Política, y todo con un nivel por demás de aceptable. Luego de una hora, la entrevista había concluido. 

Ya prescribió, y por eso lo cuento: alguien bajó conmigo a la calle (no importa quién), y viendo mi auto estacionado en la puerta (por entonces las patentes revelaban la procedencia de los vehículos) esta persona me pidió que lo acercara a tal boliche, al que me estaba invitando. Y agregó: “Cuando lleguemos, me tomo un tubo de vodka, un par de líneas, y me desmayo hasta mañana, men”. Agradecí, no acepté el convite, nos despedimos amistosamente en la puerta, y no volví a cruzármelo en toda mi vida. Pero tuve la clara sensación de que había tenido un encuentro con lo que yo entendía era (y sigue siendo) la esencia del rock and roll: transgresión, rebeldía, provocación, decisiones extremas, situaciones límites, existencialismo y actitudes confrontativas. También mensaje, claro.

Una de las mejores descripciones en nuestro idioma de la esencia del rock la hicieron Ratones Paranoicos: “Yo vivo en la otra calle. Hago rock and roll. No somos gente fina, tampoco lo peor. El mundo no comprende lo que hacemos aquí. Pero cuando alguien viene, difícil no seguir. Es un vicio. Vicio el rock and roll. Vicio para mí… Yo quiero que algún día me vengas a buscar. Así, de paso, un rato te quedás a escuchar. Los policías miran con ganas de pelear. Pero cuando tocamos, difícil es parar”. Y en esa dirección, fueron coherentes.

“Rocanrol Cowboys”, el documental de Netflix firmado por el dúo Plástico (Alejandro Ruax y Ramiro Martínez), atraviesa la historia de los Ratones desde su inicio punkito, sus graffitis callejeros, su primera formación, los vínculos interpersonales, su definición Stone, su evolución discográfica, sus diversos productores, colaboradores e invitados internacionales, su llegada a la MTV, los cambios de bajistas en su integración, su ascenso, su popularidad, su caída, su desintegración, la conversión religiosa de Juanse y la última reunión. Quedan muy pocas cosas fuera de este relato, que entre archivo y relatos en off de sus protagonistas, muestra su génesis en el porteño Villa Devoto en los lejanos años 80, hasta su epílogo en el Hipódromo de Palermo, en 2017. Desfilan el primer ingeniero de sonido Gustavo Gauvry, el exguitarrista Stone Mick Taylor, el primer productor de los Rolling Andrew Oldham y el actual representante Fernando Szereszevsky. Y sin los testimonios de sus miembros originales, el documental no sería todo lo atrapante que es. Juanse, el bajista Pablo Memi, el batero Roy Quiroga, el violero Pablo Sarcófago Cano y el Zorrito Vön Quintiero como bajista alterno y ocasional tecladista, son los protagonistas.

Curiosa la entrevista de Silvina Chediek y no menos desopilante la visita del grupo al programa de Moria Casán, como reveladoras grabaciones de clásicos programas televisivos como “Música Total” y “Todo Nuevo” ilustrando los inicios de Ratones Paranoicos. Infaltable el aporte de Keith Richards como una avanzada de los Rolling en Argentina descubriendo el furor de los seguidores locales, previo a su triunfal desembarco y a quedar indisolublemente asociados. Imprescindibles las grabaciones caseras personales como inéditos testimonios de internas que se desconocían en sus detalles. La inclusión de algunos clisés del tipo “sexo, droga y rock and roll”, como así también determinadas decisiones estéticas fueron un acierto. Los testimonios de sólo voces sin imágenes lo demuestran.

Un dato para considerar en tres de los recientes documentales rockeros, a saber “El Peregrino” (sobre Ricardo Soulé), el aludido “Rompan Todo” de Netflix, y el presente sobre los Ratones: todos minimizan hasta el absurdo la gravitación rockera de Pappo y la relación que tuvieron con él, como si les provocara incomodidad mencionar al gran Carpo. En “Rocanrol Cowboy” tampoco abundan las referencias a los dos más grandes letristas de nuestra historia: Luis Alberto Spinetta y Charly García. Curioso.

“Rock del Pedazo”, “Rock del Gato”, “Cowboy” y “Carol” forman parte de la playlist de cualquier atento rockero local. Y “Ratones Paranoicos”, “Los Chicos Quieren Rock”, “Furtivos”, “Tómalo o Déjalo”, “Fieras Lunáticas”, “Hecho en Memphis”, “Extasis Vivo”, “Planeta Paranoico”, “Electroshock”, “Vivo Paranoico”, “Girando”, “Los Chicos Quieren Más” y “Caballos de Noche Vivos”, más recopilaciones varias son, de punta a punta, un legado discográfico incomparable de una banda histórica del rock and roll argentino, que bien merecido tiene este recorrido con formato de documental e intención de tácito homenaje. Vale la pena verlo. Es la historia viva.

 

FICHA TÉCNICA

“Rocanrol Cowboys” (Netflix, 2020)

Ratones Paranoicos

Género: documental

Duración: 77´

Calificación: muy bueno

 

 

Escrito por: Ernesto Edwards

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