Publicado el 25/10/2019 - 07:00 Hs.

Rock Nacional: la Política y las Elecciones

Para el rock la política es un concepto de fondo que se enlaza con todo lo que puede importarle a la humanidad. En ocasión de las elecciones del domingo en Argentina, el interés se intensifica

Las categorías que utiliza el rock para la concepción y articulación de sus grandes temas son siempre próximas a las problemáticas filosóficas. En ese sentido, la política tiene sus bases en la Grecia clásica. Y autores que le dedicaron, desde entonces, textos reveladores. Cronológicamente, los más destacables son Platón con “La República”, Aristóteles con la “Política”, San Agustín con “La Ciudad de Dios”, Maquiavelo con “El Príncipe”, Hobbes con “Leviatán”, Locke con “Tratados sobre el gobierno”, Montesquieu con “El espíritu de las leyes”, Rousseau con “El Contrato Social”, Hegel con “Filosofía del Derecho” y Stuart Mill con “Sobre la libertad”. Después vendrían todos los contemporáneos, cada uno con su librito. Pero los grandes maestros ya habían dejado su enseñanza. 

Desde Aristóteles sabemos que el ser humano es un “animal político”. También que la política bien puede ser, con determinados fines y en función de lo social, el ejercicio del poder. Y que primero se debe conquistarlo a través de la praxis. Cómo se lo entienda y qué se hace con él ya es cuestión de cada político. Y de cada uno de nosotros, saber elegirlos. Porque un poder sin ética, un poder sin vocación de servicio, un poder sin sensibilidad social, inevitablemente desemboca en un ejercicio perjudicial y cuestionable. Y en material crítico de alta inestabilidad.

En el universo del rock, si bien la preocupación sobre la política es mundial, podríamos explicar satisfactoriamente este fenómeno desde sus textos tan sólo apelando a lo que llamamos rock nacional. Siempre con una mirada crítica. Por esta vez, alcanza y sobra.

“Che, pibe, vení, votá”, de Raúl Porchetto, con ironía expresa pesimismo acerca de la política, en momentos de su reanudación, a comienzos de los ´70. “Con cuerpo y mente joven, siempre que acates decisiones, en un buen rol podrás actuar. En la emergencia nacional la juventud es primordial. Che, pibe, vení, votá. Esencia y moral es bueno, pero de golpe no podemos el país así cambiar. Conformate con algún puesto. Sos joven para entender esto”.

En “Presidente”, Moris entabla un duro e imaginario diálogo con un primer mandatario argentino. “…A contarle cómo siente y cómo piensa este ciudadano común y corriente. ¿Qué hacemos con las guerras y los delincuentes? Si asaltan diez mil bancos y matan inocentes. El mundo quiere hoy un Dios inteligente. ¡Hola, presidente! Vengo de Madrid. Qué lujo, qué belleza, qué honestidad y decencia. ¿Cuándo va a acabar con el verso cruel?” 

Un joven Miguel Mateos, en “Un poco de satisfacción”, proclamaba: “Quiero votar dos presidentes. Quiero un país muy muy diferente. No aguanto más tanto dolor”. Ya desde otra perspectiva, en “Cuando seas grande”, preguntaba: “Nene, nene, ¿qué vas hacer cuando seas grande? ¿Estrella de rock and roll, presidente de la Nación? Nene, ¿que vas hacer cuando alguien apriete el botón?”

Un lúcido León Gieco, en “Los Salieris de Charly”, advertía, aunque en vano: “Queremos ya un presidente joven que ame la vida, que enfrente la muerte. La tuya, la mía, de un perro, de un gato, de un árbol, de toda la gente… Dicen ´la juventud no tiene para gobernar experiencia suficiente´. Menos mal, que nunca la tenga: Experiencia de robar. Menos mal, que nunca la tenga: Experiencia de mentir”.

“Políticos”, de los contestatarios Todos Tus Muertos, no los deja bien parados: “Sos chupasangre, con los colmillos afilados. Quieren buscar lo que es bueno, lo que es malo. Falsas promesas causan gracia, nada más. Nunca les creas, nunca dicen la verdad”.

Con “La excepción” Gustavo Cerati denuncia a cierta clase de personas. ¿De políticos?: “Quiero ser lo que te hace más feliz… Este amor es la mejor cara del poder. Y estás cansada de poner el dedo en la llaga… Este tiempo llegó para ahogar a la bestia. Todo acaba bloqueado, entre tanta histeria. Hoy hagamos la excepción de romper las reglas. Tanto hambre sin satisfacción, satisfacción. Hoy hagamos la excepción de estirar la cuerda. Y que durar sea mejor que arder. Mecanismos de ilusión. Todo el mundo, nena, es impostor”.

En “Salir al sol” Fito Páez propone, esperanzado: “Hay que salir a pelear. Hay que salir a luchar. Hay que volver a encontrar todas las cosas divinas. Defender el lugar. Tenés que hacerte valer. No sos un trapo de piso. Hoy decidís un país. Podes cambiar este gris. Ahora, o no lo haces más. Es el momento, mi amor. Hay que volver a empezar. Hay que volver a soñar”.

Con la grave “Cutral Co” Las Manos de Filippi, sobre el controvertido caso de Sergio Maldonado, llevan todo a un extremo indeseable de insurgencia y muerte: “Terminar con la ignorancia del pueblo era la posición. Y este gobierno no lo comprendió, no. Cuando se siente que a uno le mienten de frente. Y piensa perdido pelear hasta la muerte. Con fuerza, con marchas. Y a no detenerse. Por más que repriman gendarmes con golpes. Con balas de goma, con gases o muerte”.

“Nadie fue” y todo el desaliento de Las Pelotas: “Ya se acabó, la verdad está en los hechos. ¿Cuándo fue que empezó? ¿Dónde están todos los sueños? Es así como quisieron que estemos hoy”. También con el reciente “Esperando el milagro”, su desconfianza hacia el poder judicial: “Sin darse vuelta. Lejana intuición. Porque tenías razón. Dentro del palacio los jueces se ríen de vos”.

En la misma dirección, con “HDP” Guasones se expresan con un interlocutor reconocible: “Tus promesas las escuché. Tus mentiras creo que también. Sos un dandy, mirá cómo vas. Mientras afuera el pueblo se muere de hambre… ¡No quiero volver a ver una ciudad bajo el agua!”

Con “Las cuadreras políticas” Los Alonsitos parecen estar hablando de los dos recientes debates presidenciales: “Vaya eligiendo su candidato. Vaya pensando cuál es mejor. Mal que mal conocemos los postulantes. Se barajan los nombres del ganador. Se nota que alguno es improvisado. Se nota que el otro se preparó”.

Para completar el catálogo de rock y política, tres clásicos indispensables: “La gente del futuro” (Miguel Cantilo): “¿Y dónde están ahora los filósofos críticos? Tiñendo sus palabras de intereses políticos”. “Cerca de la revolución” (Charly García): “Y si mañana es como ayer, otra vez. Lo que fue hermoso será horrible después. No es sólo una cuestión de Elecciones…” Y todo el disco “Oktubre” (Redondos).

Aunque quedó dicho que con los nuestros nos arreglábamos, el Premio Nobel del Rock, Bob Dylan, con “Political World” dio cátedra sobre el tema: “Vivimos en un mundo político. El amor no tiene lugar. Estamos viviendo en tiempos donde los hombres cometen crímenes. Y el crimen no tiene cara. La sabiduría es arrojada a la cárcel. Se pudre en una celda. Vivimos en un mundo político. Donde la misericordia camina por el tablón. El coraje es cosa del pasado… El día siguiente podría ser el último. Estás entrenado para tomar lo que parece la salida fácil. Vivimos en un mundo político. Donde la paz no es bienvenida”. Tiene razón.
 

Por Ernesto Edwards

Filósofo y periodista

@FILOROCKER

Escrito por: Ernesto Edwards

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