Publicado el 24/01/2020 - 07:00 Hs.

Spinetta, eterno

En pocos días, el disco inaugural de Almendra cumplió medio siglo, un hit de Pescado Rabioso fue sampleado por Eminem, y desde ayer puede escucharse el nuevo disco póstumo “Ya no mires atrás”. Spinetta, más vigente que nunca.

La desaparición temprana de los grandes creadores siempre ha provocado preguntarse hasta qué nivel hubiesen evolucionado sus obras si hubieran vivido más años. Obviamente es un contrafáctico, y la respuesta es pura especulación. De cualquier modo, en el mundo del rock el interrogante siempre estuvo con autores tan prolíficos y profundos como Jim Morrison y John Lennon, entre otros. En nuestro país se decía que Gustavo Cerati desapareció en su mejor momento creativo, y fue cierto. Luis Spinetta, que aunque ya había cumplido 60 al momento de su partida, sin embargo también provocó que seguidores y crítica lo lamentaran en función de todo lo que podría haber seguido produciendo como gran músico y letrista que era, y con un mensaje tan profundo y elaborado que rozaba la categoría de filosófico.

Por estos días, por estas semanas, seguidores y periodismo especializado se ha ocupado, por diferentes motivos de actualidad, de Luis Alberto Spinetta. Recordemos que durante algún tiempo se desconoció que había dejado grabado, en 2011, un disco inédito de especiales características, que recién se editaría a partir de la insistencia de familiares y amigos, tal vez sólo por su valor testimonial, justo con el final de 2015. Y que pasó unos meses algo inadvertido, hasta que recobrara repercusión mediática al haber sido multinominado a los premios Gardel, de los que obtendría varios galardones, y aunque estas premiaciones no son garantía de calidad alguna respecto de lo que se premia, no obstante este primer y hasta ese entonces único disco póstumo llamó definitivamente la atención. Se titulaba, simplemente, "Los amigo" (sin “s” final), se grabó nada más que en dos días consecutivos, fueron apenas 7 temas (y uno oculto), y siguió provocando nostalgia en todos sus fans, quienes pudieron descubrir qué hacía un Spinetta al que le quedaba poco menos de un año de vida, y no obstante seguía creando, componiendo y grabando. Y su historia y su leyenda, engrandeciéndose. Porque el legado era inmenso y valioso.

Aunque los primeros singles comenzaron a editarse en 1968, y el long-play debut estaba programado para finales de 1969, el disco inaugural de Almendra se conoció recién el 15 de enero de 1970, una fecha más que marginal para editar y vender música. Y ese fue el momento en el que lo nuevo, lo distinto, lo especial del todavía innominado rock nacional empezó a instalarse en nuestro firmamento. Ya no serían solamente Litto Nebbia y Moris, y el blues urbano de Manal. Se venía, también, Almendra y Vox Dei. Y poco después, gigantes como Miguel Abuelo, Charly García y León Gieco. Con Molinari, Del Güercio y García, Luis Alberto conformó un disco (casi conceptual) de creaciones que se convertirían en clásicos inoxidables. Que entre psicodelia e imágenes oníricas, serían la escenografía de un paisaje filosófico rockero que sólo sabría pintar un siempre inspirado Spinetta. Las nueve canciones sin vencimiento de ese registro fueron “Muchacha ojos de papel”, “Plegaria para un niño dormido”, “Ana no duerme”, “Fermín”, “Laura va”, “Figuración” (con un Pappo adolescente en los coros), “Color humano”, “A estos hombres tristes” y “Que el viento borró tus manos”, con un arte de tapa representado por una ilustración del propio rocker, esa de un melancólico payaso que llevaba una sopapa pegada en la cabeza.

Hace una semana nos enterábamos de que el rapero estadounidense Eminem, figura clave en el hip hop internacional, incluyó en la canción “Stepdad” (“Padrastro”), de su disco nuevo “Music to be Murdered By”, una melodía sampleada de “Amáme, petiribí”, que daba cierre al legendario “Pescado Rabioso 2”. Recordemos que el mismo Eminem, en su momento, había editado un álbum que denominó “Kamikaze”, idéntico a lo que hizo en 1982 Spinetta. La admiración por el nuestro es inocultable e innegable.

Y desde este jueves 23, cuando el Filósofo Místico del Rock hubiera cumplido 70 años, finalmente tenemos a nuestra disposición el segundo disco póstumo del Flaco, del que se conocieron con antelación algunos detalles secundarios, como que todo comenzó con el hallazgo accidental de un pendrive con un archivo digital con siete canciones grabadas entre 2008 y 2009, rotulado como “Folder”. Y que no eran ni demos ni ensayos ni ideas sin terminar. Era un disco desarrollado y completo, con todos sus arreglos y a la espera de la mezcla final. Y hasta con arte de tapa en sintonía con lo que fuera el del primer disco de Almendra. “Ya no mires atrás” se grabó en La Diosa Salvaje, casi en paralelo con la edición de “Un mañana” y previo al inolvidable concierto de las Bandas Eternas. Para este registro participaron el Mono Fontana y Claudio Cardone en teclados, Sergio Verdinelli en batería y Nerina Nicotra en bajo.

“Ya no mires atrás” abre con "Veinte ciudades", canción sin introducción en el que retoma uno de sus grandes existenciarios: la mirada: "Con tus propios ojos ves lo que se perdió", acompañado por la banda de sus últimos años, presentes en los cinco primeros tracks, todos datados entre 2008 y 2009. “No hay razón para llorar. Amor nunca te va a faltar… Puede ser que sólo vos tengas la verdad”. Canción de amor muy Spinetta. Parece destinada a ser corte de difusión.

Siguen "Ya no mires atrás", en la que el viejo maestro avisa que “Lo que sueñas y no dices tal vez será canción… Cuando cruces la muralla donde cayó la luz…” ¿Para quñe mirar atrás? Y completa "Agua de río". Ambas van en la misma dirección y clave que la que da inicio al disco, dando pie para pensar que son una sola pieza dividida en tres partes. “No paras de crear, cambiando lo que anda mal”. Se destaca Cardone en teclados. Pero Spinetta es el de su mejor momento. 

Con "Nueva luna, mundo Arjo", Spinetta hace un guiño a sus fans, grabando por fin aquella que tocaba en sus shows pero siempre mantenía inédita, y que venía de los tiempos de Jade. “Siento miedo de que el sol nos caiga. El sol, que se venga abajo y nos ocupe todo el lugar. Este es nuestro jardín y debemos defenderlo. Es lo único que sé". Una bella canción ecologista, y la más extensa del registro, que es de rigurosa actualidad, con un mundo que parece en extinción. 

"Merecer", escrita en colaboración con sus hijos Dante y Valentino, aborda el funk, con rapeos de los chicos, por la mitad del tema, que fueron grabados en aquellos años. “Tal vez no has hecho lo suficiente…” 

Las sexta y séptima canciones corresponden a otra sesión de grabación y fueron compuestas especialmente por Luis para quien fuera su coach vocal. “Luces y sombras”, para cantar “Todo está en armonía… Luces y sombras, de la mano en mi alma, juegan”.  

Y la conclusión con la muy spinettiana “Diadema”, coherente con su cosmogonía: “Un cristal tan diferente a ti… De tu mano camino así… La diadema de amor total”. Los tracks seis y siete se diferencian y distancian de las anteriores en cuanto a sonido y tratamiento, y aún así son un adecuado cierre para el disco. 

Se sabe que aún quedan por desempolvar un show de Invisible de 1975 y los shows del Teatro Colón. Ya irán saliendo. Porque Spinetta no se fue. Quedó su inmensa obra. Y es un presente continuo en un espacio tiempo que sólo el Flaco sabía recorrer. Spinetta parece eterno. Ya no mires atrás.

FICHA TÉCNICA
"Ya no mires atrás" (Sony, 2020)
Luis Spinetta
Género: jazz rock - Duración: 30'
7 tracks - Calificación: Muy bueno

Por Ernesto Edwards

Filósofo y periodista

@FILOROCKER

Escrito por: Ernesto Edwards

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