Publicado el 11/10/2018 - 15:00 Hs.

Un muro en Milán para aislar la droga

La ciudad italiana alza una mole de cemento para aislar el mayor supermercado de estupefacientes del norte del país, un proyecto respaldado por el ministro Salvini

Lo llaman el "bosque mágico". A un lado, las vías del tren de la alta velocidad que conectan Milán con el resto de Italia. Al otro, una frondosa foresta en la que ni siquiera la policía se atrevía a entrar hasta hace poco. Y en el medio estaban ellos: los camellos que habían convertido estas 65 hectáreas en el mayor supermercado de la droga del norte de Italia. 

El Ayuntamiento de Milán comenzó a construir hace unos meses un muro de cuatro metros de alto para impedir el paso a los toxicómanos a esta zona abandonada junto a las vías de la estación de metro y ferrocarril de Rogoredo. Una mole de hormigón y cemento de casi 600 metros de largo para detener la hemorragia de hombres y mujeres, muchos menores de edad, que cada día deambulan por los alrededores de esta terminal, a las puertas de la capital lombarda. 

La situación de degradación e inseguridad en la zona era ya insostenible, denuncian los vecinos. En los últimos meses habían aumentado las redadas para acabar con los traficantes pero la presión policial era insuficiente. La estratégica posición de los puntos de venta de droga les permitía huir fácilmente atravesando las vías del tren cada vez que intuían la llegada de las fuerzas del orden. 

"Por lo general estoy en contra de los muros y a favor de los puentes pero la situación en esta zona es verdaderamente crítica", dice Simona, 32 años, vecina del barrio de Rogoredo, en el sureste de Milán. "Está mal conservada, sucia, las estructuras rotas... y cada día pasa pasa un montón de gente por aquí", asegura. 

Al llegar a la estación de Rogoredo nadie diría que estamos a sólo 10 minutos en metro del centro de Milán, la capital italiana de la moda y los restaurantes de lujo. Cada día llegan hasta este gran supermercado de la droga cerca de 700 mil personas para comprar heroína a precio de saldo: 5 euros bastan para adquirir 0,2 gramos de cocaína; 70 si se trata de heroína. Hay incluso camellos que aceptan 'ticket restaurant', dicen quienes suelen frecuentar el lugar. Muchos toxicómanos se prostituyen en los alrededores para comprar su dosis diaria. Algunos llegan en tren desde otras provincias y regiones cercanas. Un mercado de la droga 'low cost' que en los últimos años se ha ido extendiendo como una mancha de aceite en los barrios periféricos de la ciudad y hacía temer a las autoridades un retorno al infierno de la década de los ochenta.

En los últimos meses cinco jóvenes murieron por sobredosis, el último hace apenas un mes. Tenía 25 años y su cuerpo sin vida fue encontrado a la entrada de la Via Orwell, una pequeña carretera a pocos pasos de la estación que termina frente al depósito de ferrocarriles. En junio el plan impulsado por el Comité provincial para el orden público y la seguridad presidido por la delegada del Gobierno, Luciana Lamorgese, comenzó a desmantelar los campamentos ilegales en el bosque donde encontraban refugio cientos de toxicómanos y personas sin hogar. Los pasajes entre los pilones que sostienen las vías fueron cerrados, las excavadoras arrancaron parte de la maleza y comenzaron los trabajos de construcción de un largo muro, aún por terminar, que tapiará la zona. 

Esta semana la teniente de alcalde del Ayuntamiento de Milán, Anna Scavuzzo, de centro-izquierda, reconoció que la política de "represión" de las fuerzas del orden y los programas de "recuperación" del espacio no son suficientes. En los últimos dos años el número de toxicómanos y traficantes se ha reducido notablemente, según confirman las autoridades locales. Pero la mayoría no ha desaparecido, sino que se ha trasladado a otras zonas de la ciudad.

"Somos conscientes que ningún muro acaba con el problema de la dependencia de la heroína", sostiene Scavuzzo. "Es necesario poner en marcha una masiva intervención socio-sanitaria para disminuir la demanda y recuperar a los jóvenes". A finales de septiembre, el ministro de Interior, Matteo Salvini, se mostró favorable a poner en marcha un plan de intervención y recalificación de la zona para devolver el bosque de Rogoredo a los ciudadanos. "El Ministerio de Interior está listo para proporcionar el personal y los recursos necesarios", anunció. 

En realidad, los primeros pasos en este sentido se dieron hace un año. El municipio aprobó un proyecto para transformar los 650.000 metros cuadros del "bosque mágico" en un área verde y segura para los vecinos. De transformar este campo de los horrores en un parque natural se encarga la asociación Italia Nostra. El trabajo es difícil por la amplia extensión del territorio pero ya ha comenzado a dar sus primeros frutos. Hace unos meses movilizaron a cerca de 200 personas en una actividad de recogida de basura y limpieza del espacio, que en los últimos 20 años se había convertido además en un vertedero ilegal. En septiembre inauguraron una ruta en bicicleta y ya están trabajando en la realización de un estudio sobre la biodiversidad de la zona. 

"La degradación y la ilegalidad se combaten con la presencia diaria de la policía en el lugar y con la participación activa de los ciudadanos", asegura a EL MUNDO Silvio Anderloni, director del Centro de Forestación Urbana de Italia Nostra. Alzando un muro "no se acaba con el problema y obviamente [los traficantes y toxicómanos] cambiarán de lugar pero creo que intervenir en una zona como esta es siempre positivo. Hasta hace no mucho, aquí no entraba ni siquiera la policía".

Fuente:elmundo.es

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