Publicado el 13/09/2019 - 07:00 Hs.

Unamuno, la soledad y el rock

Miguel de Unamuno distinguió entre soledad y solitariedad. Estos tópicos también fueron abordados por el rock.

Miguel de Unamuno (1864 – 1936), el filósofo existencialista español que brillara en la primera mitad del siglo XX desde España, tres veces rector de la Universidad de Salamanca, por voluntad personal exiliado varios años en Francia en demostración contra la dictadura de entonces, haría famosa la frase de Fray Luis de León, de varios siglos antes, al retomar su cátedra salamantina: “Como decíamos ayer…”, en clara referencia a la resistencia personal y al espíritu rebelde, y en alusión a aquello que no debería haber sucedido nunca. Aún con sus enormes contradicciones y ambivalencias, Unamuno se destacaría desde un pensamiento pesimista y trágico pero, al mismo tiempo, de raíces cristianas.

“No es bueno que el hombre esté solo”, decía La Biblia en el Génesis. Y sin embargo, no parece una fórmula que aplique siempre. O que deba interpretarse unívocamente. Sobre todo si es una soledad que se elige. Temática trascendental si coincidimos en que la soledad fue el único y gran tema de toda la obra literaria de Gabriel García Márquez.

Destacados pensadores alemanes modernos y contemporáneos abordaron la cuestión de la soledad. Para Arthur Schopenhauer, el instinto social de los hombres no se apoya en el amor a la sociedad, sino en el miedo a la soledad. Pero era esa misma soledad que evitaba aquella interrupción que quebranta nuestras propias reflexiones. Friedrich Nietzschereconoció a la soledad como una exigencia filosófica. Tal vez porque afirmaba que “el ruido mata los pensamientos”. Martin Heideggercreía que la consecuencia de la angustia era un aislamiento radical, pero esa misma angustia también es la que abre al yo sus posibilidades existenciales y la conciencia de su inautenticidad. Karl Jaspers creía que ni la soledad es aislamiento, ni la unión y comunicación con el otro es la resignación del yo personal.

Será Miguel de Unamuno quien establecerá una distinción de fondo entre soledady solitariedad. La soledad es aislamiento, es estar sin ninguna compañía, es distanciarse de lo que nos constituye como humanos. Que se nos impone. Y que puede asaltarnos sin aviso, y dominarnos al estar desprevenidos. La solitariedad, en cambio, es una elección, un camino voluntario hacia un encuentro con nosotros mismos, con nuestra propia voz. Es elegir el aislamiento buscando paz interior y estimular la creatividad, enriqueciéndonos. La soledad es silencio. Aunque estemos rodeados de personas. La solitariedad, en cambio, es monólogo gozoso. Es darse tiempo para escucharse, para conocerse. Es un remanso, un descanso del ser, para tomar nuevos impulsos en el tránsito de la existencia.

El rock, a veces con detalles y precisiones conceptuales, y otras desde cierta ingenuidad y partiendo de obviedades, viene abordando estas cuestiones, con menor o mayor acierto. Y en varios idiomas.

En el nuestro se destacan algunos autores. “Ya no puedo más de soledad”, confesabaLuis Alberto Spinetta. Años antes, la caracterizaba: “La soledad es un amigo que no está”. Se hablaba de “Solitario Juan” que, según Pappo, podía ver su cara, y nada más. Los Redondosbuscaban “Un ángel para tu soledad. Y de la desolación”. Rebelde y solitario, describían los de Rata Blanca, pidiendo que no leshagan preguntas que no supieran contestar.

Aclara el tema, o no, La Portuaria:“Ahora, solitario ya estoy. Solo ya puedo estar. Por la ruta yo ya puedo caminar”. Los de Té de Brujascantaban: “Solitario rock and roll sonando va. Es mi forma de sentir la libertad”.

Los Enanitos verdestambién decían lo suyo: “Eterna soledad... el tiempo danza en la madrugada, y no podés dormir si estántodas las luces apagadas. En “La soledad” los de No te va a gustarse expresan: “Alguna vez perdiste el tiempo. No me acuerdo, no se dónde está. Hoy ya ves, no hay nada. No queda nada, nada más.Otra vez me llama, y me llama la soledad. No queda nadie a quien culpar. No tenés nada, nada más. Otra vez me quemay me quema la soledad”. Y los de la Bersuitavisan: “Por la noche, la soledad desespera”.

Párrafo especial para Andrés Calamaro, que en “Victoria y Soledad” parece hacer un abordaje superficial, y sin embargo… “Victoria y Soledad. Filosofía y Realidad. Las amé por separado…” Más profundo, en “Crímenes perfectos”, alude a un tiempo oscuro de ausencias y desapariciones: “La moneda cayó por el lado de la soledad”.

Los de Rock a la Orden son claros: “Soledad está a mi lado cuando nadie quiere estar. Soledad nunca me avisa si algún día ella se irá”. 

Con “El cielo cambió de forma” Robe Iniesta se luce con su enfática poesía filosófica: “Doy la vida sin pensar. No tengo a dónde ir. El cielo no es igual. Cambió de forma. Ven, que acabo de salir. Maldita tempestad. No acaba de llegar. Cambió de forma. Y ¡Ay! de ti, de mí. Huyendo de esta soledad…”

En el orden internacional, con la breve cancioncita “Lonely man” Elvis Presleyse anticipaba: “Es un hombre solitarioquien vaga por todos lados.Es un hombre solitarioquien va de pueblo en pueblobuscando, siempre buscando,algo que no puede encontrar.Esperando, siempre esperando, que algun dia el destino será bueno”.

Para muchos el major disco de rock de la historia, “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, de The Beatles, mostraba ese nombre de fantasía de un grupo imaginario integrado por cuatro grandes genios de la música.De corazones solitarios.

No son menores otros aportes. “Lonely alone”, de Sheryll Crow. “Dueño de un corazón solitario” (Yes). Y “5 minutes alone” (Pantera). Insoslayable “So lonely” (The Police): “Sentate y cuidá mi corazón roto. Tan solitario…”

En 1905 Miguel de Unamuno publicaba “La soledad”, para decir:

“Mi amor a la muchedumbre es lo que me lleva a huir de ella. Al huirla, la voy buscando. No me llames misántropo. Los misántropos buscan la sociedad y el trato de las gentes; las necesitan para nutrir su odio o su desdén hacia ellas. El amor puede vivir de recuerdos y de esperanzas; el odio necesita realidades presentes. Déjame, pues, que huya de la sociedad y me refugie en el sosiego del campo, buscando en medio de él y dentro de mi alma la compañía de las gentes. Los hombres sólo se sienten de veras hermanos cuando se oyen unos a otros en el silencio de las cosas a través de la soledad”. Y lo dijo todo. Agregando: “Sólo la soledad nos derrite esa espesa capa de pudor que nos aísla a los unos de los otros; sólo en la soledad nos encontramos; y al encontrarnos, encontramos en nosotros a todos nuestros hermanos en soledad. Créeme que la soledad nos une tanto cuanto la sociedad nos separa. Y si no sabemos querernos, es porque no sabemos estar solos”.

En “Salamanca de Unamuno” el poeta finaliza con “Hace tantos siglos, que hoy me ronda otra vez el estudio de la Nada. Ah, si pudieras contar lo que callas…” Eso que podremos develar al momento de la definitiva soledad. Esa que recién conoceremos cuando se nos aclare el último misterio. Aquel que pone a todo un punto final.

 

Por Ernesto Edwards

Filósofo y periodista

FILOROCKER

Escrito por: Ernesto Edwards

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