Publicado el 27/09/2019 - 07:00 Hs.

Uruguay y el rock

El desarrollo y la evolución del Rock en Uruguay se diferencia de sus países vecinos en Sudamérica.

Contra lo que muchos podrían creer, el Rock Uruguayo tiene características disímilesa lo que ha sido, y viene siendo, el Rock Nacional argentino, por mencionar tan sólo al de mayor historia en el Sur de este continente, al que también podría añadirse a expresiones similares de Brasil, Chile y Colombia. Uruguay es un caso especial. Y no sólo por haberse mixturado con géneros musicales autóctonos. A pesar de compartir con Argentina el Río de la Plata, y de haber integrado en su versión rockera a la milonga y al tango, ha incluido fuertemente a la murga y el candombe. Pero no es esa la única gran diferencia.

Como sucedió en casi todo el mundo occidental, esta historia comenzó en la segunda mitad de la década del ´50 tomando a los jóvenes rebeldes estadounidenses como espejo en el que mirarse, donde la radio especialmente, y también el cine, los aproximaría a un fenómeno inédito en el que los que aún no habían llegado a ser considerados adultos responsables, manifestaban su inconformismo. Influenciados por las grandes figuras pioneras, tales como Chuck Berryy Elvis Presley, comienzan a conformar numerosos grupos que tendrían ámbito propio de expresión en clubes de barrio y las todavía precarias versiones uruguayas. Aún con la determinante limitación que era la dificultad para conseguir los equipos e instrumentos musicales, por entonces todos de importación. Pero todo lo dicho, todavía versionando, y en inglés, las canciones extranjeras.

Por esos días surgiría un trío de hermanos, los Croatto, nacidos en Italia, que fundarían los TNT, pioneros en la idea de comenzar a cantar en nuestro idioma. Aunque recién grabarían en Argentina y muy poco después emigrarían a España. La curiosidad del grupo fue haber conseguido que los reputados compositores tangueros Homero yVirgilio Expósitoles escribieran “Eso, eso, eso”, una conocida e ingenua cancioncita en clave de incipiente pop - rock, que sería su mayor éxito.

Pero también los hermanos Hugo y Osvaldo Fattoruso reclaman haber sido los adelantados en esa dirección del rock en Uruguay. Aunque recién se harían conocidos a mitad de los ´60. Ellos darían forma a Los Shakers, cuarteto inocultablemente influenciados por The Beatles y The Byrds, lo que los llevaba a componer y cantar en inglés, aunque con cierta torpeza. Sin embargo, su popularidad fue rotunda. Su hit “Rompan todo”así lo demostraba. Sobre finales de esa década se instalarían en New York City, integrando Opa. 

Luego vendrían Kano y los Bulldogs, Los Mokersy Sindykato, entre otros, con dispar suceso. Ya en los ´70 aparecerían Eduardo Mateo(fusionando candombe con bossa nova), Totem, Días de Blues, Siddhartha, e individualidades como Rubén Raday Jaime Roos. Ambos se ocuparían de mezclar ritmos de murga, candombe y rock, y el negro Rada de agregar una performance humorística que sería una de sus particularidades.

A comienzos de esa misma década se iniciarían 12 prolongados años de una dictadura cívico militar, entre 1973 y 1985. Y ese fue el gran quiebre entre el rock uruguayo y el que se desarrolló en Argentina. En nuestro país se constituyó en los dos últimos gobiernos de facto (1966 – 1973 y 1976 – 1983) como el canto de transgresión y contracultura que le cantaba a la resistencia y era la denuncia del régimen que cercenaba libertades y vidas. El Rock Nacional argentino tomó a la Dictadura Militar como su enemigo principal, y con discursos explícitos o desde la metáfora, llegó a sus máximos niveles de expresión y profundidad. No sucedió lo mismo en Uruguay.

Recordemos que ese período, en Sudamérica, estuvo signado por repetidos gobiernos militares que se extenderían a casi todo lo largo del continente en los respectivos países. Cada uno lo sobrellevó como pudo. En Uruguay, la resistencia no se volcó al rock. Serían otros los ritmos que se fortalecerían. Así reaparecerían con inusual fuerza géneros más folklóricos uruguayos, como el canto popular (que tendría el favor del público), y como el candombe y la murga, dando lugar, con el tiempo, a lo que se conocerían como el candombe rock y el candombe beat. 

Sucedió también que la dictadura uruguaya fue factor decisivo a la hora de entorpecer el desarrollo del rock cuando abolió el derecho de reunión, con la cuasi prohibición de encontrarse para los ensayos y para organizar conciertos. De este modo, el rock uruguayo tuvo una especie de interrupción creativa de casi un par de décadas. Algo único en el concierto rockero mundial.

Surgirían varios nombres destacados más, aparte de Rada y Roos. Con el final de la dictadura, algunas bandas ya venían preparando material propio, pero será con la proximidad de los ´90 que esa presencia sería más notoria, como El Cuarteto de Nos, Los Estómagos, Los Vidriosy la banda de Tabaré Rivero, con importante difusión mediática y con festivales que se irían haciendo masivos y de organización frecuente. Pero este período sería fugaz. El rock iría perdiendo popularidad, los asistentes ya no serían tantos y las bandas se irían disolviendo. Todo ello sería un gran paso atrás, sumado a que la propuesta estética rockera no iría renovándose ni aggiornándose acorde a los movimientos culturales que iban surgiendo, y a los rockers argentinos que iban haciendo pie en la Banda Oriental, tales como los Redondos, La Renga, Soda Stereo y los consagrados solistas Charly García y Fito Páez. Contemporáneo a ello el rock internacional en lengua inglesa resurge. El grunge, el trash y el metal (con Rey Toro) se impondrían. Sumado a todo, hubo un cierto retraso tecnológico que impidió que los nuevos formatos y soportes no contaran con el aporte y la presencia del rock uruguayo, que quedaron en desventaja con los grupos extranjeros.

Tendría que correr algo de tiempo para que aparecieran las dos bandas que hoy siguen destacándose en ese concierto rockero: La Vela Puerca(LVP) y No Te Va Gustar(NTVG), con notable aceptación en los más jóvenes. Sobre todo porque la economía nacional entró en recesión, llevando a que sus rockers hicieran que el público se identificara con sus letras. Las grabaciones comienzan a abaratarse, haciendo más accesibles los CDs para el gran público, y el apoyo de multinacionales de gaseosas y cervezas propician un resurgimiento de festivales gratuitos. 

Los más puristas aún debaten si debería rotularse como rock nacional uruguayo si se fusiona con ritmos como el ska, el reggae y otros. Pierden el tiempo. El rock desde hace 60 años que no es una cuestión de compases musicales. Es una cuestión de actitud contracultural y de denuncia social. Esos son sus rasgos más distintivos. Y hoy día el rock cumple, a nivel filosófico, con los cánones del género. Y con la influencia ideológica consecuente.

Y, para nosotros los de este lado del charco rioplatense, nos seguirá ocurriendo lo que cantaba el Maestro Litto Nebbia: “Nadie dice que te quiere, mi tierra. Nunca mientras te caminan, mi tierra. Amaneciendo en Montevideo ya todos sienten que te extrañan…” Porque cada uno tiene sus propias emociones y sentimientos, y nostalgia, respecto de su territorio, de su propio país. En eso sí nos parecemos argentinos y uruguayos.

Por Ernesto Edwards

(desde Montevideo, Uruguay)

Filósofo y periodista

@FILOROCKER

 

 

Escrito por: Ernesto Edwards

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